(BUENOS AIRES).- “Es inadmisible la cantidad de derrotas que estamos teniendo”. La frase la lanzó este martes Stefano Di Carlo, presidente de River, en una conferencia de prensa en la que le puso voz a la crisis más profunda del ciclo de Eduardo Coudet. El Millonario no solo arrastra un presente cargado de traspiés en los últimos meses: es el único equipo del Torneo Clausura que todavía no sumó puntos ni convirtió goles, un arranque que encendió todas las alarmas y multiplicó los cuestionamientos de los hinchas hacia el entrenador y la dirigencia.
Di Carlo explicó que el declive no nació en las últimas semanas, sino que la institución viene atravesando un proceso prolongado de caída que obligó a tomar decisiones de fondo. Por eso, según recordó, la dirigencia apostó a un mercado de pases fuerte que incluyó la llegada de refuerzos de jerarquía como Thiago Almada, una de las grandes apuestas de la temporada. El presidente reconoció que el club entendió que el equipo no estaba jugando como pretendía, pese a haber alcanzado la final del campeonato anterior. “Cometimos errores, como todos”, admitió, y la propia dirigencia calificó ese movimiento de incorporaciones como “tres mercados en uno”, por el volumen de operaciones que se realizaron para reformular el plantel. Sin embargo, los resultados todavía no acompañaron y River continúa sin encontrar respuestas dentro de la cancha.
Otro de los focos de conflicto que abordó el mandatario fue la decisión de separar a varios futbolistas del plantel profesional y mandarlos a entrenar al predio de Cantilo. Di Carlo aseguró que la medida respondió exclusivamente a cuestiones deportivas y a la necesidad de liberar lugares para poder incorporar jugadores, pero asumió que “hubo un error en la manera en la que se llevó adelante” y contó que después se dialogó con los involucrados para intentar corregir la situación.
El pulso al DT
Eduardo Coudet asumió con la misión de encaminar a un River que ya mostraba señales preocupantes y que venía perdiendo terreno en cuanto a rendimiento. El comienzo de su ciclo, sin embargo, no fue el esperado y la acumulación de derrotas recrudeció los cuestionamientos de los hinchas. Por ahora, la dirigencia entiende que el técnico necesita tiempo para trabajar con un plantel que se terminó de conformar sobre la hora, después de un mercado de pases que se extendió prácticamente hasta el inicio de la competencia. La llegada de refuerzos en distintos momentos dificultó la posibilidad de ensayar desde el arranque con el equipo definitivo.
La frase de Di Carlo, de todos modos, dejó en claro que la preocupación ya alcanzó los máximos niveles del club. “Es inadmisible la cantidad de derrotas que estamos teniendo” no fue una declaración más del presidente: fue una autocrítica directa sobre un presente que la propia dirigencia reconoce como uno de los momentos más críticos de la era moderna del Millonario. El margen para revertir la situación empieza a reducirse y River necesita reaccionar cuanto antes para evitar que la crisis siga creciendo y para recuperar la confianza de sus hinchas.
