(BUENOS AIRES).- “Últimamente nos ha pasado de tener errores”, reconoció Ángel Correa tras el empate 2-2 de River empató 2-2 ante Vélez en el Monumental. El equipo de Eduardo Coudet ganaba por dos goles y parecía encaminado a una victoria, pero no pudo sostener la ventaja y permitió la reacción del Fortín durante el segundo tiempo.
Ángel Correa fue una de las figuras del Millonario y tuvo una participación importante en el ataque. El delantero volvió a mostrarse como una de las principales alternativas ofensivas del equipo, aunque su actuación no alcanzó para evitar otro resultado que dejó una sensación de frustración. La igualdad expuso la dificultad de River para transformar sus buenos momentos en triunfos.
La falta de contundencia volvió a aparecer durante el partido. River comenzó mejor, consiguió ponerse en ventaja y tuvo oportunidades para ampliar la diferencia, pero no logró aprovecharlas. Incluso durante los primeros minutos del complemento contó con situaciones para marcar el tercer gol y sentenciar el encuentro, aunque Vélez siguió con vida.
River había hecho méritos para llegar al descanso con una diferencia importante. El equipo tuvo buenos pasajes de juego y logró controlar buena parte del desarrollo, pero no consiguió convertir las ocasiones necesarias para ampliar una ventaja que finalmente resultó insuficiente.
Vélez encontró el descuento después de un error en la salida de River y el desarrollo cambió por completo. El conjunto visitante aprovechó sus chances, ganó confianza y pasó a disputar el tramo final con otra actitud. La ventaja de dos goles se redujo hasta convertirse en un empate que dejó al equipo de Coudet sin los tres puntos.
El empate también volvió a mostrar la dificultad de River para cerrar los partidos cuando consigue ponerse en ventaja. El equipo tuvo situaciones para marcar el 3-0, pero la falta de precisión mantuvo abierto el encuentro. Después del descuento, Vélez encontró los espacios y consiguió llevar el resultado hasta la igualdad.
Eduardo Coudet había reconocido después del encuentro que cuando el equipo se equivoca termina pagando caro. La observación del entrenador coincidió con la autocrítica de Correa, que apuntó a los errores cometidos en un partido que River parecía tener controlado. La remontada del Fortín volvió a mostrar que una equivocación puede modificar rápidamente el resultado.
La declaración de Correa reflejó una preocupación que ya apareció en otros partidos del ciclo de Coudet. River puede generar juego y atravesar buenos momentos, pero cuando pierde precisión o comete errores les permite a sus rivales recuperar terreno. Esa situación volvió a repetirse ante Vélez y terminó costándole dos puntos.
Ángel Correa llegó al club como una de las grandes figuras del mercado y asumió protagonismo rápidamente dentro del equipo. Su presencia ofensiva es una de las principales armas de River, pero el delantero también entiende que necesita del funcionamiento colectivo para que sus actuaciones se traduzcan en victorias. El empate ante Vélez volvió a dejar esa dependencia en evidencia.
La actuación de Correa se produjo en un contexto en el que River necesitaba sostener el resultado. El delantero participó de los ataques del equipo y fue una de sus figuras, pero el rendimiento individual no alcanzó para compensar la falta de contundencia ni los errores que facilitaron la reacción de Vélez.
River necesita sumar de a tres para recuperar regularidad. El equipo viene mostrando buenos pasajes futbolísticos, pero los resultados no siempre acompañan, y la igualdad volvió a generar cuestionamientos. El cuerpo técnico deberá trabajar sobre la concentración, la eficacia y la capacidad para sostener las ventajas, mientras busca reducir los errores individuales y colectivos que volvieron a costarle puntos.
El cuerpo técnico tendrá que encontrar soluciones para evitar nuevas remontadas. River deberá sostener las ventajas, aprovechar las oportunidades para liquidar los partidos y corregir las equivocaciones que le permiten a los rivales volver a meterse en el juego.
La igualdad ante Vélez obligará al equipo a dar vuelta la página con una enseñanza concreta: no alcanza con jugar bien durante largos períodos ni con conseguir una diferencia importante. River necesita cerrar los encuentros y dejar de concederles oportunidades a sus rivales.
