(BUENOS AIRES).- El silencio que se instaló en el club después de la última caída no fue una reacción al resultado. La decisión de que nadie hablara estaba tomada desde antes del partido y se comunicó cuando los equipos todavía no habían salido a la cancha, según contaron en el programa Fútbol 90 los periodistas que estuvieron esa tarde en el estadio.
«Nosotros llegamos a la cancha y nos dijeron que hoy no hablaba nadie, pasara lo que pasara», relataron desde el panel sobre la instrucción que bajó de la dirigencia y que alcanzó por igual al entrenador, a los futbolistas y a los propios dirigentes, sin importar cómo terminara el encuentro ni qué preguntas quedaran dando vueltas después.
Ese detalle cambió la discusión en el estudio. Si el equipo hubiera ganado con holgura, plantearon, no habría existido ninguna razón para privar al entrenador de sentarse frente a los micrófonos y contar lo que había salido bien, de modo que la medida no puede leerse como una respuesta a la derrota.
La conclusión que sacaron fue que el remedio resultó peor. Al blindar a Eduardo Coudet de las preguntas incómodas, la conducción terminó dejándolo más expuesto todavía, porque la ausencia de explicaciones se llenó sola con interpretaciones y con la sensación de que adentro había algo que no se podía contar.
Cómo se manejaba esto en otras épocas del club
En la mesa hubo una comparación con el pasado que llegó desde uno de los ex futbolistas del panel. Al recordar los años en los que le tocó jugar bajo la conducción de Daniel Passarella, contó que el trato con la prensa era exigente pero nunca implicaba desaparecer, y que en la Selección la obligación era exactamente la contraria.
«Nos sentaban en una mesa a hablar con ustedes, teníamos la obligación de estar», recordó sobre un esquema en el que bajaban veinte o veintidós futbolistas a atender a los periodistas y en el que el contacto estaba pautado por tiempo, con encuentros breves pero sostenidos día por medio, incluso en las semanas en las que los resultados no acompañaban.
El reclamo del panel también apuntó al propio entrenador. Con la trayectoria que tiene, sostuvieron, estaba en condiciones de pedir hablar igual, aunque desde el estudio reconocieron que discutir en público una orden institucional tampoco sale gratis. El equipo arrastra cinco derrotas seguidas y todavía no marcó un gol en el torneo.
