(BUENOS AIRES).- “El partido se podría haber jugado el miércoles. El estadio no sufrió ninguna alteración y el aeropuerto no se vio afectado”, dijo Eduardo Méndez, presidente de Independiente Santa Fe, mientras Colombia contaba más de 160 víctimas fatales por el terremoto de magnitud 7,4. El dirigente pretendía que el encuentro ante River por los octavos de final de la Copa Sudamericana se jugara igual este miércoles en Bogotá, pero Conmebol decidió suspenderlo por la emergencia nacional.
“No hay motivos para pensar que el partido se juegue fuera de Colombia”, agregó Méndez, quien consideraba que el compromiso podía mantenerse en la capital colombiana. Su postura se conoció mientras el país atravesaba horas de máxima angustia por las consecuencias del sismo.
El temblor, con epicentro en el departamento de Chocó, provocó una tragedia de enormes dimensiones que dejó miles de afectados. El organismo sudamericano anunció la postergación temporal de los partidos programados en territorio colombiano —entre ellos, Santa Fe-River y Deportes Tolima-Independiente del Valle— con el argumento de preservar la seguridad y respetar a las víctimas.
Aunque Bogotá no fue una de las zonas más golpeadas por el terremoto y tanto El Campín como el aeropuerto funcionaban con normalidad, la posición del dirigente generó repercusión. La suspensión dispuesta por Conmebol fue respaldada incluso por el titular de la AFA, Claudio Tapia, quien señaló que ante una tragedia de esa magnitud debe priorizarse la seguridad.
La espera de River
La postergación cambió los planes de River. El equipo de Eduardo Coudet tenía previsto viajar a Bogotá para el partido de ida que originalmente iba a disputarse el miércoles a las 21.30 en el estadio El Campín. Ahora deberá aguardar a que Conmebol defina la reprogramación: se analiza la posibilidad de que el encuentro se juegue la próxima semana, aunque también crece la chance de un cambio de sede si las condiciones lo exigen.
El parate obligado le da a Coudet más tiempo para ajustar un plantel que viene de perder ante Tigre y atraviesa un momento complicado. La principal novedad es la reciente incorporación de Thiago Almada, el mediocampista en el que la dirigencia depositó grandes expectativas para torcer el rumbo y que ahora suma días adicionales de trabajo con sus nuevos compañeros.
Mientras Colombia sigue en emergencia y con el fútbol en un segundo plano, la llave de octavos de final queda envuelta en la incertidumbre. La definición de cuándo y dónde se jugará la ida sigue en manos de Conmebol, y River aguarda una resolución que también puede ser determinante para el ciclo de su entrenador.
