(BUENOS AIRES).- “No va a ser fácil. Es River Plate, hermano. Es uno de los clubes más grandes del mundo, hay que entenderlo”. Con esa frase, Hugo Rodallega, capitán de Independiente Santa Fe, calentó la previa del choque ante River por los octavos de final de la Copa Sudamericana. El delantero colombiano evitó caer en el triunfalismo y dejó en claro que la historia del Millonario impone un respeto que no se negocia, por más adverso que sea su presente.
River acumula una seguidilla de derrotas en el fútbol argentino y el técnico Eduardo Coudet llega al duelo internacional con la continuidad en duda. Sin embargo, Rodallega pidió máxima concentración. “El hecho de que River haya perdido 5 o 6 partidos seguidos no quiere decir que va a ser fácil”, aseguró.
El atacante de 38 años reconoció que Santa Fe puede llevarse la serie, pero deberá mostrarse firme. “Nos vamos a enfrentar cara a cara, mano a mano. Sí lo podemos ganar, pero con huevitos”, dijo, en alusión a la intensidad que necesitarán para imponerse.
En la misma línea se expresó el uruguayo Franco Fagúndez, quien también señaló al Millonario como favorito. “Es un grande del continente, una potencia”, sostuvo. Y agregó: “Ellos son los favoritos a ganar el partido, lo sabemos todos”.
La ida se jugará en el estadio Nemesio Camacho El Campín, en Bogotá. Santa Fe pretende hacerse fuerte en casa para viajar a la revancha en Argentina con ventaja. Rodallega entiende que la localía puede ser determinante, aunque no se olvida de que la eliminatoria dura 180 minutos.
Fagúndez, por su parte, también consideró que River cargará con una presión extra por la obligación de revertir su actualidad. El uruguayo entendió que el mal momento del equipo de Núñez no le quita responsabilidad ni jerarquía en una competencia internacional. Santa Fe, mientras tanto, busca aprovechar esa situación para sacar una diferencia antes del partido de vuelta.
El plantel colombiano trabajó durante la semana con la mira puesta en llegar de la mejor manera al compromiso. Rodallega, como capitán, asumió el rol de marcar la cancha desde el discurso y bajó un mensaje claro hacia adentro del vestuario: el nombre del rival no alcanza para ganar, pero tampoco sus malos resultados garantizan un trámite sencillo.
River, golpeado en el torneo local, afronta una prueba de carácter en un escenario difícil. Las palabras del capitán colombiano funcionan como una advertencia: el conjunto de Núñez no encontrará facilidades, porque Santa Fe sabe que el prestigio del rival no admite relajación.
Coudet se juega su cargo en la serie. La racha negativa que arrastra el equipo pone al entrenador contra las cuerdas y una derrota en Colombia podría acelerar definiciones. Del otro lado, Rodallega y los suyos prometen dar batalla desde el primer minuto y confían en que la intensidad será la llave para golpear primero en la eliminatoria.
El partido de ida marcará el pulso de una serie que, por historia y nombres, excede el presente inmediato de ambos equipos. Santa Fe se prepara para recibir a un gigante herido y buscará transformar la localía en una ventaja concreta antes de viajar a Buenos Aires.
