(BUENOS AIRES).- “Los rollitos de lasagna se hicieron virales y la clave está en cómo se arma esta versión del clásico italiano: las láminas de pasta se rellenan y enrollan individualmente como canelones, lo que nos permite servir porciones perfectas, que no desparraman en el plato”, contó Marisa Cortéz al compartir esta receta que ya es un éxito. La propuesta resuelve de un plumazo el gran problema de la lasaña tradicional: se desarma en la fuente, se seca en el horno y nunca queda prolija al servir.
La receta se prepara con los mismos ingredientes de siempre, pero cambia el armado. Rico, práctico y con una presentación impecable, este plato es ideal para cuando tenés invitados porque cada porción sale entera y con la cantidad justa de relleno. La versión original que arrasó en redes combina un colchón de salsa de tomate, un centro cremoso de ricota con espinaca y una cubierta gratinada de salsa blanca que hace que vuele en la mesa.
INGREDIENTES
12 a 15 láminas de lasaña (secas o frescas)
500 g de ricota bien escurrida
1 atado de espinaca fresca (cocida al vapor, bien exprimida y picada)
1 huevo
½ taza de queso parmesano o reggianito rallado
200 g de queso mozzarella rallado
Sal, pimienta negra y una pizca de nuez moscada
2 tazas de salsa de tomate casera o fileto
1 ½ tazas de salsa blanca (béchamel)
100 g de mozzarella extra para gratinar
Blanquear las láminas de lasaña en abundante agua hirviendo con sal durante los minutos que indique el paquete. Tienen que quedar al dente y flexibles. Retirarlas y estirarlas sobre un lienzo limpio o papel antiadherente, bien separadas entre sí para que no se peguen.
En un bol grande unir la ricota con la espinaca bien seca y picada, el huevo, el parmesano, la mozzarella rallada y los condimentos. Mezclar con espátula hasta obtener una crema maleable y fácil de esparcir. Distribuir dos cucharadas generosas de relleno a lo largo de cada lámina de pasta, dejando un pequeño margen libre en las puntas. Enrollar de un extremo a otro con suavidad, sin presionar de más para que el relleno no se desborde por los costados.
Cubrir la base de una asadera para horno con el colchón de salsa de tomate. Acomodar los rollitos en forma horizontal, con el cierre hacia abajo para que no se abran, uno al lado del otro. Cubrir la superficie con la salsa blanca y espolvorear con la mozzarella extra. Llevar a horno precalentado a 190 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que la salsa borbotee y la cubierta esté bien gratinada y dorada. Dejar reposar 5 minutos antes de servir.
Cortéz contó el tip clave para que el horno selle todo sin fisuras: “Apoyar la solapa final de la masa directamente sobre la salsa de tomate garantiza que el calor del horneado selle la pasta”. Con ese piso de salsa bien caliente, los rollitos quedan cerrados y ultra cremosos. Una receta simple que se vuelve adictiva; las tenés que probar sí o sí.
