ESPECTÁCULO

Sabrina Rojas y su firme decisión amorosa

 

La conductora rompió el silencio tras su separación de José Chatruc.

 
Sabrina Rojas
Sabrina Rojas

(BUENOS AIRES).- «Cuando preguntan si el amor se terminó, no. Uno no aprieta un botón y apaga el amor. Yo estoy bien y el amor no se me fue. Yo todavía lo amo, lo extraño, gusto de él, un montón de cosas», dijo Sabrina Rojas al explicar en Pasó en América los motivos de su separación de José Chatruc. El final del romance fue tan sorpresivo como su comienzo.

Sabrina Rojas recordó el vínculo sin dramatismo: «Por lo menos pasé los meses más fríos acurrucada y con amor». La conductora marcó la diferencia entre lo que siente y la decisión tomada.

Sabrina Rojas insistió con la razón del corte. «Pero cuando las cosas no van no se puede perder el tiempo en algo que no se puede cambiar», enfatizó. Para ella, el amor solo no alcanza cuando una situación no tiene arreglo.

La conductora se dirigió a las mujeres que están enamoradas de un vínculo imposible. «Para vos que estás en tu casa enamorada de algo que no se puede. Hay que amigarse con la realidad que no se puede cambiar. No nos quedamos llorando. Transformamos eso y la pasamos bien. Eso no quiere decir que no sienta nada«, exclamó a cámara.

Sabrina Rojas detalló de qué manera transforma ese dolor. «Como a mí me urge la vida trato de transformarme y no me apago nunca más por un amor. Salgo a disfrutar con amigas, pero no quiere decir que salgo a buscar hombres. A mí me hace bien bailar, tomar un fernecito… No me quedo más encerrada por un amor. A los 46 años se vive diferente que a los 30», siguió.

La conductora puso en perspectiva la duración del romance. «Salimos apenas cuatro meses. Hace cuatro meses éramos felices. Ahora fue volver a ser felices (por separado)», señaló.

Sabrina Rojas dio las explicaciones el 12 de agosto en su ciclo, en medio de especulaciones generalizadas. Remarcó que ya no se queda encerrada por un vínculo y que elige salir con amigas, bailar y tomar un fernecito. La conductora dejó en claro que, a los 46 años, ya no está dispuesta a apagarse por un amor y que prefiere transformar el dolor en disfrute antes que quedarse llorando por algo que no tiene vuelta atrás.