(BUENOS AIRES).- “Nosotros teníamos un vestuario todo peleado, muchas diferencias, un entrenador que hablaba mucho con la prensa y todo era quilombo”, afirmó Carlos Bueno al recordar su paso por el fútbol argentino. El delantero uruguayo contó cómo vivió aquel período y señaló que San Lorenzo evitó el descenso en 2012, después de una etapa marcada por la tensión interna y la pelea por mantener la categoría.
Carlos Bueno llegó a Boca en 2007 y permaneció en la institución hasta 2008. Su ciclo estuvo condicionado por la competencia con Martín Palermo, uno de los máximos goleadores de la historia del Xeneize, que atravesaba un gran momento y sostenía su lugar en el equipo. El uruguayo no tuvo la continuidad que esperaba, aunque rescató la experiencia fuera de la cancha.
“Es un gran club, fue poco tiempo pero la pasé bien e hice muchos amigos”, recordó Bueno sobre su etapa en Boca. El delantero explicó que entendía la decisión de los entrenadores porque Palermo marcaba goles constantemente y era difícil sacarle el puesto. Por eso, definió su paso por el club como muy bueno desde lo personal, pero no tanto desde lo deportivo.
Bueno se incorporó a San Lorenzo a comienzos de 2012, cuando el club atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El equipo debía luchar hasta el final para evitar perder la categoría y el atacante terminó ocupando un lugar decisivo en esa pelea. Su llegada se produjo en medio de una crisis deportiva y de un plantel con fuertes diferencias internas.
El partido de ida de la Promoción contra Instituto, disputado en Córdoba, quedó asociado a la figura de Bueno. El delantero marcó los dos goles de San Lorenzo en ese encuentro y tuvo un papel determinante para que el conjunto azulgrana mantuviera la categoría. Al repasar aquellos seis meses, resumió el desgaste que le provocó la situación: “Envejecí como 10 años en esos 6 meses”. Ricardo Caruso Lombardi había asumido como entrenador en medio de la crisis, y Bueno lo apuntó por su relación con la prensa.
La hinchada de San Lorenzo fue uno de los aspectos que Bueno eligió rescatar de aquella etapa. Sostuvo que la gente llenaba cada estadio al que iba el equipo y que su acompañamiento resultó fundamental durante la lucha por permanecer en Primera. El delantero dijo que siente orgullo por haber formado parte del grupo que salvó al club del descenso y que esa experiencia terminó generando una identificación que todavía conserva.
“Soy hincha de San Lorenzo en Argentina”, reconoció Bueno, una declaración que marcó la diferencia entre sus dos pasos por los grandes clubes argentinos. En Boca encontró una experiencia positiva, aunque quedó relegado por Palermo; en San Lorenzo, en cambio, fue protagonista de una Promoción, vivió un vestuario conflictivo y ayudó a sostener al equipo en Primera durante 2012.
