(BUENOS AIRES).- San Lorenzo volvió a perder un clásico y la estadística que arrastra se volvió imposible de ignorar. La derrota por 2-0 frente a Boca en el Nuevo Gasómetro, por el Torneo Clausura, dejó al Ciclón con apenas un triunfo en sus últimos 28 partidos ante los cinco grandes del fútbol argentino, con 16 empates y 11 caídas.
Esa única victoria ya queda lejos en el calendario. Fue el 3 de marzo de 2025, cuando el equipo de Boedo venció 3-2 a Racing en el Nuevo Gasómetro en un partido que se definió sobre el final. Malcom Braida marcó dos goles y Jaime Peralta convirtió en el agregado para darle a los azulgranas un triunfo que, con el correr de los meses, terminó convirtiéndose en la excepción de una serie que todavía no encontró punto de corte.
Desde entonces, la cuenta solo creció en el lado negativo. El empate 1-1 con Independiente en Avellaneda, que marcó el debut de Rubén Darío Insúa en su regreso al banco, llevó la racha sin triunfos en clásicos a 27 partidos. La caída ante el Xeneize la estiró a 28. El entrenador, así, todavía no consiguió ganar un clásico desde su vuelta al club: igualó con el Rojo y perdió con Boca.
El balance de 2026 es elocuente. San Lorenzo perdió dos veces contra Huracán, cayó ante Boca y también frente a Independiente, mientras que rescató empates ante Boca, Independiente y River. En el cruce con el Millonario, el partido terminó igualado en el tiempo reglamentario y la clasificación se resolvió desde los penales. El resumen del año muestra que el Ciclón todavía no logró sumar una victoria ante sus principales rivales.
Una espera que puede extenderse hasta 2027
La derrota llegó, además, después de una semana que había despertado otra expectativa alrededor del plantel: victoria ante Talleres y empate frente a Independiente, resultados que insinuaban una recuperación. Pero el clásico volvió a exhibir que el problema no pasa solo por sumar puntos en el campeonato, sino por la dificultad para imponerse en los partidos de mayor peso simbólico.
El calendario, en principio, no ofrece demasiado alivio a corto plazo. Salvo que San Lorenzo se clasifique a los playoffs y el cuadro determine un cruce contra alguno de sus rivales tradicionales, el equipo ya no tendría otro partido ante Boca, River, Racing, Independiente o Huracán en lo que resta del torneo. La posibilidad de cortar la racha, entonces, podría trasladarse directamente al próximo campeonato, ya en 2027.
Para Insúa, el desafío es doble: reconstruir futbolísticamente a un conjunto que atraviesa un momento complejo y, en simultáneo, modificar una dinámica que ya lleva doce clásicos sin triunfos. El entrenador recién comienza su segundo ciclo y necesita tiempo para imponer su idea, aunque los cruces ante los grandes funcionan como la medida más exigente de ese proceso. La derrota ante Boca volvió a poner el déficit en primer plano y dejó una estadística que, partido tras partido, se hace cada vez más difícil de esconder.
