(BUENOS AIRES).- «El club ha tomado una decisión que Miguel Ángel explicó muy bien», dijo Diego Simeone al ser consultado públicamente por el futuro del delantero, respaldando la postura de la dirigencia de no negociar su salida antes incluso de que los dos se sienten a hablar.
«Estamos muy contentos de tener un jugador como Julián y lo vamos a ayudar a seguir creciendo, a seguir mejorando y a seguir dándonos lo mejor que nos ha dado en estos dos años», agregó el entrenador, en una respuesta que no deja ningún resquicio abierto.
La charla entre los dos está prevista para este lunes, cuando el delantero se reincorpore a los entrenamientos después de las vacaciones posteriores al Mundial. Va a ser el primer cara a cara desde que expresó públicamente su intención de irse del club.
La cifra que hay que poner sobre la mesa
Del lado de la dirigencia la posición es todavía más dura y no se movió un centímetro. Miguel Ángel Gil Marín exige que el futbolista cumpla su contrato completo o que algún club pague los cuatrocientos noventa millones de euros de la cláusula de rescisión.
El futbolista, por su parte, eligió no romper nada. No se declara en rebeldía ni falta a los entrenamientos, sino que se presenta con el resto del plantel y recién ahí le comunica al entrenador, en persona, lo que ya tiene decidido sobre su futuro.
Del lado catalán el movimiento existe y está documentado. Deco viajó a Madrid para reunirse con los representantes del jugador y explorar las condiciones de una operación que solo puede avanzar si el propio futbolista fuerza la puerta desde adentro.
Hubo además una señal que confirma que la dirigencia no piensa reemplazarlo. Los representantes de Victor Osimhen ofrecieron al nigeriano por setenta y cinco millones de euros y el club rechazó esa vía, con Alexander Sorloth ya en el plantel y el puesto considerado saturado.
