(BUENOS AIRES).- «La dignidad de River no se negocia y la vamos a cuidar siempre». La definición pertenece a Stefano Di Carlo, quien este lunes encabezó una conferencia de prensa junto a la mesa directiva después de que el equipo acumulara cinco derrotas consecutivas y la crisis deportiva estallara en Núñez. El presidente de River admitió errores en el manejo de los jugadores apartados, ratificó su respaldo a Eduardo Coudet y endureció su discurso contra la AFA y el arbitraje.
Di Carlo fue directo contra los fallos que, según él, vienen perjudicando al plantel. Señaló que a River lo han perjudicado en los últimos cinco partidos, que la situación es evidente y que no se puede tapar el sol con la mano. «Hay manoseo de todo tipo y color, es hacia todos», describió, y recogió las palabras que el capitán Nicolás Otamendi había lanzado tras la caída ante Tigre: somos nosotros contra todos. En esa línea, el presidente de River remarcó que la tolerancia está agotada y que la entidad que conduce Claudio Tapia no puede admitir ciertas cosas. «Lleva mucho tiempo la cuestión AFA, pero hay cosas que no se pueden admitir», agregó.
El presidente también reconoció que la decisión de separar al grupo de futbolistas que no iban a ser tenidos en cuenta fue un error de formas. «Los borrados fue un error nuestro porque pensamos que separar los grupos iba a acelerar las salidas para poder afrontar el mercado de pases. Muchas veces la masa salarial hacen colapsar las economías de los clubes. Cuando quedas comprometido con contratos grandes se hace muy complejo. Por eso fue la decisión abrupta y el error en las maneras, que las tenemos que corregir», explicó Di Carlo. Contó que más tarde les sugirió entrenar en Ezeiza pero que los propios jugadores prefirieron quedarse en Cantilo. Sobre el destino de esos apellidos, confirmó que la operación por Kevin Castaño ya está cerrada en 5 millones de dólares por el 50 por ciento del pase y que aguardan los préstamos de Matías Viña y Robert Páez, mientras que otros cuatro futbolistas se mantienen con negociaciones avanzadas.
«En un punto lo que hicimos fue tres mercados de pases en uno», graficó Stefano Di Carlo, y anunció que el libro de pases de River ya está cerrado. Llegaron nueve refuerzos, entre ellos Thiago Almada, por quien el club desembolsó 20 millones de euros por el ciento por ciento de su ficha. Según el presidente, la ingeniería económica se apoyó en recursos presupuestarios, acuerdos comerciales nuevos e ingresos por ventas proyectadas.
La banca a Coudet quedó fuera de discusión. «Con respecto al entrenador no corresponde. Si él siente o decide que no encuentra la manera, como pasó con Gallardo, imaginen el punto de partido y lo complejo que es construir y lo que le toca a Coudet. En tanto él sienta que tiene la fuerza lo vamos a acompañar porque creemos en él», detalló. Añadió que ve al técnico apoyado por el grupo y que, tras los partidos, dialogó con los referentes y encontró mancomunión y determinación para revertir el momento.
Stefano Di Carlo le habló de frente al hincha y admitió que otra falla fue la demora en hablar en público, ya que la dirigencia estuvo abocada al mercado. Afirmó que entiende que los hinchas y socios estén irritados porque la situación es compleja, y les pidió que aguanten, que aguanten a River porque es un momento difícil. Insistió en que la renovación de la plantilla sentó las bases para los próximos tres años y que las transiciones, cuando los resultados no acompañan, son largas.
El presidente millonario aseguró que hay una enorme convicción de que River tiene todas las condiciones para despegar y sostuvo que el club va a volver donde tiene que estar, mientras el equipo se prepara para cortar la racha negra y devolverle a Núñez los resultados que la inversión exige.
