(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda fue operado este viernes, luego de fracturarse el peroné de la pierna derecha durante un entrenamiento de Boca. El club informó la intervención a través de un posteo en sus redes sociales, después de realizarle estudios para constatar la lesión. Los plazos médicos anticipan una recuperación de entre cuatro y seis meses, por lo que el juvenil no volvería a jugar durante 2026.
La noticia de la fractura se conoció el miércoles 26 de agosto. Aranda se lesionó durante una práctica del plantel y posteriormente fue sometido a estudios médicos para confirmar el diagnóstico. Dos días después, Boca comunicó que el futbolista de 19 años había pasado por el quirófano.
La recuperación de Aranda le demandará entre cuatro y seis meses para retomar la actividad profesional. Ese período implica que se perderá lo que resta del año y que no estará disponible para el tramo final de la temporada. Desde el club estiman que podría reincorporarse durante la pretemporada de 2027.
El juvenil era una de las figuras del equipo de Arruabarrena y había ganado un lugar importante desde su irrupción a principios de año. En ese período disputó 32 partidos oficiales, convirtió un gol y dio tres asistencias. La baja de Tomás Aranda representa una pérdida para la estructura del equipo por el peso que había adquirido en el funcionamiento colectivo.
Su ausencia obliga al entrenador a buscar alternativas para cubrir el lugar que ocupaba dentro del funcionamiento del equipo. El regreso de Tomás Aranda dependerá del proceso de recuperación posterior a la operación y de su evolución durante los próximos meses.
Cómo fue la lesión de Tomás Aranda y qué alternativas tiene Boca
La lesión ocurrió durante la entrada en calor, en un entrenamiento a puertas cerradas realizado en el predio de Ezeiza. Las primeras informaciones indican que Aranda se trabó el tobillo en el césped y sufrió una afectación en la sindesmosis. Se trata de la articulación fibrosa que une la tibia con el peroné, la zona comprometida por la fractura.
Alan Velasco aparece como la alternativa de perfil más similar para reemplazarlo. El futbolista puede desempeñarse como enlace o mediapunta y cuenta con recursos para manejar la pelota, gambetear en espacios reducidos y romper líneas en los últimos metros. Carlos Palacios también es una opción para Arruabarrena, aunque transita la etapa final de recuperación de una lesión y todavía necesita sumar minutos para recuperar su mejor condición física.
Kevin Zenón puede ser utilizado como una variante táctica para ocupar el carril central. Su posición natural está sobre la banda izquierda, pero tiene la versatilidad necesaria para cerrarse y participar en la generación de juego. Esa alternativa le permitiría al equipo sostener circulación por dentro y sumar una variante distinta para reemplazar a Aranda.
Lautaro Bianco, de 19 años, es otra alternativa: el futbolista de la Reserva aparece como la principal sorpresa dentro de las opciones del entrenador. El juvenil es considerado la nueva joya de la Reserva y surge como una apuesta de la cantera para cubrir la ausencia.
Mientras Boca evalúa ese reemplazo, el regreso de Aranda queda proyectado para la pretemporada de 2027. La recuperación de entre cuatro y seis meses marca el plazo estimado para que Tomás Aranda vuelva a la actividad profesional.
