La llegada de los exparticipantes a la casa de Gran Hermano generó todo tipo de movimientos entre los jugadores. Con una misión puntual de acompañarlos y potenciar sus estrategias, las elecciones no tardaron en generar dudas. En algunos casos, arrepentimientos, como parece ser el de Yanina Zilli.
Después de que Luana reconociera que no estaba conforme con haber elegido a Danelik, ahora Yanina quedó envuelta en una situación similar. La participante había optado por Martín en lugar de Zunino, convencida de que podía ser una buena compañía para su juego. Sin embargo, con el correr de las horas, la dinámica entre ambos terminó siendo muy diferente de la que imaginaba.
Zilli explicó que eligió a Martín porque ya había «maternado» al joven y pensó que esa cercanía podía favorecerla dentro de la competencia. Pero lejos de sentirse contenida, comenzó a observar algunas actitudes que la hicieron explotar de bronca. En una charla en la habitación, rodeada por sus compañeros, Yanina dejó en claro que esperaba otra actitud de Martín y apuntó directamente contra su manera de vincularse con Luana.
«Yo vengo para que me banque a mí, festejando a Campanita, abrazado, tirado ahí, rascándole la panza a Luana», lanzó Yanina Zilli, visiblemente molesta. Pero la situación no quedó ahí. Yanina mostró cuánto le había afectado la situación y reconoció lo inevitable. «Tengo ganas de llorar. ¿Qué me siento contenida emocionalmente? Cero», lanzó.
La reacción de Martín con Yanina Zilli
Por su parte, Martín intentó descomprimir la tensión con humor. «Tengo que ver cómo es el contrato», expresó. Sol, que estaba presente, se sumó a la conversación y fue tajante: «El contrato es exclusividad».
Incluso, en pleno momento de tensión, la participante se animó a plantear un cambio que podría modificar por completo la dinámica. Mirando a Luana, le hizo una propuesta que sorprendió. «Luana, ¿no querés tener a Martín, que te habías arrepentido? Yo juego con Danelik», señaló.
Martín, por su parte, intentó acercar posiciones y aseguró que estaba dispuesto a acompañarla. «Estoy acá para abrazarla cuando ella quiera», señaló. Sin embargo, Yanina no quiso saber nada y respondió de manera contundente: «No quiero ningún abrazo, nada».
