ESPECTÁCULO

Alejada de las pasarelas, cómo es el emprendimiento de Ailén Bechara: se la jugó y confesó cuánto puso de su bolsillo

 

Sorpresiva confesión

 
Ailén Bechara
Ailén Bechara

(BUENOS AIRES).- «El capital inicial de mi emprendimiento es absolutamente todo mío. Yo me quedé literal con cero ahorros». La frase es de Ailén Bechara, que dejó por un momento el modelaje para dedicarse de lleno a su faceta empresarial y contó el detrás de escena de su emprendimiento de indumentaria en una entrevista con el streaming Empre Ar.

La idea del negocio, centrado en bikinis y trajes de baño, surgió durante uno de sus viajes con su marido, Agustín Jiménez. Allí la modelo conoció una marca brasileña de mallas que le llamó la atención por el calce y la calidad de sus prendas. «Yo cada vez que me iba de viaje con Agustín (Jiménez), que es mi marido, compraba trajes de baño de una marca brasilera que me quedaban. ¿Vieron cuando decís: ‘Este es el que me calza perfecto’?», explicó durante la charla.

La oportunidad apareció de manera inesperada. Mientras se probaba una de las prendas, acompañada por su madre, escuchó hablar en portugués a una mujer del local y al descubrir que era la dueña de la marca decidió acercarse con una propuesta. «Y yo dije: ‘Yo voy a llevar la marca a Argentina’. Así fue, chicos. Era el momento, el lugar, mi cabeza. Fue como: ‘Okey, esto tiene que ser'», relató.

Arranque sin planificación

El comienzo del negocio no fue sencillo. Bechara reconoció que inició el proyecto sin una planificación formal y que tuvo que aprender sobre la marcha cuestiones de comercio electrónico, administración y logística. «Fue mucha gente que me ayudó al principio, porque yo no entendía nada de tienda nube, no entendía nada de e-commerce. Yo sabía vender sólo en un local físico. Arranqué como no se debe arrancar. Se debe arrancar con un orden, con una planificación. Bueno, yo todo eso no lo tuve», admitió. Los errores también le costaron plata, sobre todo al elegir productos y calcular las compras: «Fui aprendiendo muchísimo en el camino, muchísimos errores, muchísima inversión que después fue en vano. Perdés plata por compras mal hechas», señaló.

Más allá de las dificultades, Ailén Bechara aseguró que su vínculo con el comercio viene desde la infancia, cuando acompañaba a su madre, dueña de una boutique, a recorrer Flores en busca de ropa para vender. «Yo me crie literal en un comercio», expresó. Y agregó: «Sé lo que es vender. Yo amo lo que hago. Y lo hago con mucha pasión. Siempre fue como mi sueño tener lo que tengo hoy en el emprendimiento».

Los recuerdos de esos años tampoco le son ajenos. La empresaria recordó cómo arrancaba cada ronda de compras con el dinero que le enviaba su madre. «Mi mamá me mandaba tres mil pesos para que yo compre ropa y me acuerdo de yo estar tipo llena de bolsas los brazos, tomarme el 99, me dejaba cerca de Retiro. Yo no tenía para pagarme un taxi y de ahí me iba caminando al departamento. O sea, fue como remarla juntas para que a ella le vaya bien», concluyó.

Hoy, Ailén Bechara busca consolidar su emprendimiento y apuesta a seguir creciendo a partir de la experiencia adquirida en el camino.