ESPECTÁCULO

Cómo compuso Gustavo Cerati el hit De música ligera: la historia detrás de su más grande éxito

 

La historia del riff que nació en una prueba de sonido en México y se convirtió en el himno más escuchado de la banda

 
Gustavo Cerati
Gustavo Cerati

(BUENOS AIRES).- «Fue uno de los temas más instantáneos que tuvimos con Soda Stereo. Fue llegar a la sala, empecé a tocar el riff, y salió», contó Gustavo Cerati sobre De música ligera, la canción que compuso casi sin darse cuenta en 1989 y que hoy es el tema más escuchado de Soda Stereo en Spotify, con 302.694.444 reproducciones. El riff en cuestión no nació en un estudio de grabación ni en una sesión de composición planificada: surgió en México, durante una prueba de sonido.

El origen está en la Plaza de Toros Calafia de Mexicali, previo a un concierto que la banda daba en ese lugar. El dato quedó confirmado en un diálogo entre Zeta Bosio y Adrián Taverna, el técnico de sonido del grupo, difundido por el canal Soda Stereo Rock Hall. Bosio atribuyó por error la creación del tema a Morelia, y Taverna lo corrigió: la verdadera cuna de la canción fue Mexicali.

Aquel día, la banda completa —con Gustavo Cerati a la cabeza— improvisó hasta dar con el sonido y el ritmo que después se transformaron en la versión definitiva del tema. La melodía salió de la fusión simple de cuatro acordes tocados en una improvisación rápida, y Cerati supo de inmediato que tenía entre manos un superhit. Tenía razón: el tema se lanzó como primer sencillo de Canción Animal, el quinto álbum de estudio de la banda, en el primer semestre de 1990, y quedó grabado en el primer intento en los Criteria Recording Studios de Miami. Es el sexto track del disco y dura apenas tres minutos y 32 segundos.

La caja de discos de su infancia

El nombre vino de un recuerdo de la niñez de Cerati. «Mis padres tenían una caja de discos que se llamaba Clásicos ligeros de todos los tiempos donde había música de películas, obras clásicas y de todo, mezclando Mozart con Ennio Morricone. Esas palabras me habían pegado mucho y a mí me quedó sonando siempre la frase de ‘clásicos ligeros’. ¡Todo el tiempo vuelvo a lo que hacía cuando era chico! Es un momento en el que salieron muchísimas cosas: ideas musicales, yeites con la guitarra y cosas que ahora no se me ocurriría hacerlas», relató Gustavo Cerati en una entrevista de 1990.

La otra influencia llegó del terreno musical. En esa misma entrevista, Cerati explicó que había participado en el disco Conga, de Daniel Melero, y citó su propio tema para contextualizar el origen: «Había participado en el disco Conga, de Daniel Melero, tocando en un tema que se llamaba ‘Música lenta’ que decía: ‘Serán los efectos de la música lenta’. Y fue como una especie de respuesta velada, porque me impulsaron esa misma canción y los efectos de la música lenta. Después me acordé de los clásicos ligeros y de la música ligera, y empecé a escribir sobre lo que significaba un poco la idea del pop». Sobre la letra, el músico la definió en una oportunidad con una frase que quedó en la memoria de los fanáticos: «Es la música hablando».

De música ligera se volvió inmortal el 20 de septiembre de 1997, cuando Soda Stereo la eligió para cerrar El Último Concierto en el estadio de River Plate, ante más de 60.000 personas. Gustavo Cerati despidió al público con la frase que quedó grabada en la historia del rock en español: «¡Gracias… Totales!».

Los reconocimientos se acumularon con los años. Al Borde la ubicó en 2006 como la mejor canción de rock de Iberoamérica, Rolling Stone Argentina junto a MTV le dieron un lugar destacado en su clasificación de 2002 y E! repitió el gesto en 2011. Acclaimed Music, además, la posicionó entre las mejores composiciones de los 90 a escala global. Tres décadas y media después, el riff nacido en un ensayo improvisado en Mexicali sigue sonando, ahora por millones de reproductores.