ECONOMÍA

Alerta en la industria naval por el freno en la construcción de buques y la proyección de un 2027 crítico

 

Crece la preocupación debido a que el sector completará entre fines de 2026 y comienzos de 2027 sus últimas entregas sin incorporar nuevos encargos

 
RIGI

Las cámaras empresariales y astilleros de la industria naval argentina advirtieron sobre la paralización de la cartera de pedidos para la construcción de nuevos buques hacia 2027. Reclamaron al Gobierno mejores condiciones para competir: condiciones para competir: “Nadie va a invertir si invertir no es negocio”. El fenómeno responde a la caída de rentabilidad de las empresas pesqueras, al incremento de costos operativos, a la carga tributaria y a la competencia de embarcaciones usadas e importadas del exterior.

La actividad del sector completará entre fines de 2026 y comienzos de 2027 sus últimas entregas sin incorporar nuevos encargos. Esto abarca 13 astilleros privados y a 3.000 trabajadores directos más la nómina de astilleros públicos como Tandanor y Río Santiago. Tras un ciclo iniciado en 2019 con entre 34 y 37 botaduras pesqueras, la suspensión de inversiones derivó en la cancelación de los festejos oficiales por el Día de la Industria Naval.

Factores económicos y competencia del mercado usado

De acuerdo con la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN) y la Cámara de la Industria Naval Argentina (CINA), la pérdida de margen financiero en las armadoras paralizó la renovación de la flota, cuya antigüedad promedio ronda los 40 años. Pese a los altos niveles de capturas y exportaciones, el sector enfrenta aumentos del 50% en combustible, subas de hasta 500% en el Derecho Único de Extracción y retenciones del 5% en promedio.

A este panorama se suma la competencia con buques usados importados y decisiones regulatorias que desplazaron a la producción nacional. En la reciente adjudicación de 18 nuevos permisos para buques poteros de calamar, la totalidad de las unidades fueron asignadas al exterior: 11 serán fabricadas en China y 7 corresponden a embarcaciones usadas. Según las firmas locales, el plazo de 20 días otorgado para presentar ofertas resultó insuficiente para formular presupuestos competitivos.

Reclamaciones tributarias y propuestas de financiamiento

Ante este escenario, FINA, ABIN y CINA solicitaron condiciones equitativas de competitividad sin pedir subsidios. Exigieron una reducción impositiva con énfasis en Ingresos Brutos y la revisión de costos en chapa naval, insumos, mano de obra y financiamiento. También instaron a restituir el fondo de la Ley de Industria Naval y el leasing del Banco Nación para la compra de buques nacionales.

Además, los representantes del sector señalaron la necesidad de declarar a la industria naval como actividad estratégica para la soberanía. Plantearon además articular capacidades con sectores como Vaca Muerta, minería e Hidrovía, para evitar el desmantelamiento de la cadena industrial y la pérdida de mano de obra especializada.