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Boca recibió una noticia sobre Aranda y volvió a ilusionarse: “Comenzamos”

 

El juvenil de 19 años ya hace trabajos livianos en el gimnasio de Ezeiza, a tres semanas de la cirugía, y apunta a llegar sin rezago a la pretemporada.

 
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(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda ya volvió a moverse en el predio de Ezeiza: el juvenil de 19 años comenzó una nueva etapa de su recuperación después de la operación de peroné a la que fue sometido a finales de agosto, y ahora realiza trabajos livianos en el gimnasio que Boca tiene en su complejo de entrenamiento. La primera evaluación es optimista, aunque el regreso oficial todavía está lejos.

Las primeras imágenes del jugador en movimiento las publicó el doctor Jorge Batista, el mismo médico que lo intervino quirúrgicamente. En el video se lo ve primero realizando un ejercicio con conos y luego pedaleando en bicicleta fija, dos tareas de baja exigencia que marcan el punto de partida de la fase física de su rehabilitación, unos tres semanas después de la cirugía.

La lesión había ocurrido el miércoles 26 de agosto, durante un entrenamiento. Aranda hizo un cambio de dirección y el botín derecho le quedó clavado en el césped, un movimiento desafortunado que terminó en lo peor: los estudios confirmaron una fractura de peroné en la zona de unión con la tibia.

Un día después, el 27 de agosto, el juvenil pasó por el quirófano de manos de Batista. El plazo inicial de recuperación que manejaron tras la operación ronda los tres meses de rehabilitación, aunque los tiempos podrían estirarse entre 30 y 60 días más según la evolución del propio paciente. Aun así, en el entorno del jugador predominan las buenas sensaciones respecto de cumplir con lo previsto.

La apuesta a la pretemporada

Desde el cuerpo técnico de Boca apuntan a que Aranda pueda comenzar la pretemporada a la par de sus compañeros, con las piernas al día y sin rezago físico. Ese sería el escenario ideal para reincorporarlo al grupo y evaluarlo en cancha de cara al año que viene, sin apurar los plazos de una lesión que exige cuidados.

El momento en que le tocó frenar en seco fue, justamente, el mejor de su carrera corta. Aranda irrumpió en Primera en enero de 2026, de la mano de Claudio Úbeda y sin haber hecho pretemporada, algo poco habitual para un juvenil que recién llegaba al plantel superior. Su rendimiento inmediato le valió la ratificación por parte de Rodolfo Arruabarrena, que continuó dándole minutos y confianza cuando asumió la conducción.

Con el Vasco en el banco, el mediocampista se consolidó como una de las grandes apariciones del año: Arruabarrena le entregó la camiseta número 10 y la responsabilidad de ser el generador del equipo. Por eso la fractura golpeó en plena consolidación, y por eso también el cuerpo técnico espera recuperarlo lo antes posible. El próximo paso de Aranda es avanzar con la progresión de cargas en Ezeiza y llegar en condiciones a la pretemporada, que se perfila como la fecha objetivo de su vuelta oficial.