(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda ya trabaja en el gimnasio y su regreso a las canchas con la camiseta de Boca Juniors tendría fecha estimada: la pretemporada. El juvenil de 19 años comenzó una nueva etapa de su recuperación después de la operación de peroné a la que fue sometido a fines de agosto, y desde el club apuntan a que pueda sumarse a ese trabajo junto al resto del plantel.
Las primeras imágenes de esta fase las difundió el propio médico que lo operó. Jorge Batista publicó un video en sus redes sociales donde se lo ve al futbolista en el predio de Ezeiza, primero en un ejercicio con conos y luego en bicicleta fija, en lo que significa el arranque de los trabajos livianos tras semanas de postoperatorio.
La lesión y los plazos
La fractura llegó el miércoles 26 de agosto, durante un entrenamiento. Aranda hizo un cambio de dirección y el botín derecho le quedó clavado en el césped, un movimiento que terminó en lo peor: los estudios confirmaron una fractura de peroné en la zona de unión con la tibia de la pierna derecha.
Un día después, el 27 de agosto, el juvenil pasó por el quirófano de manos de Batista. Desde entonces, el plazo de rehabilitación previsto ronda los tres meses, aunque hay un condimento a tener en cuenta: según el propio paciente, los tiempos podrían extenderse entre 30 y 60 días más.
Esa variable es la que marca el horizonte de regreso. Si la rehabilitación se cumple dentro de lo previsto, Aranda estaría en condiciones de volver alrededor de fines de noviembre; si se estira, su reaparición se correría hacia el verano. Por eso el objetivo concreto que se plantea en Boca es que el mediocampista llegue de manera completa al inicio del trabajo de pretemporada, sin acelerar plazos que compliquen su evolución.
La lesión golpeó en el mejor momento del juvenil. Aranda había irrumpido en Primera en enero de 2026, sin haber hecho pretemporada, de la mano de Claudio Úbeda, y después recibió la ratificación de Rodolfo Arruabarrena. Con el Vasco como entrenador, su lugar en el equipo creció hasta convertirse en una pieza central del esquema.
La confianza del cuerpo técnico quedó reflejada en un dato elocuente: Arruabarrena le entregó la camiseta número 10 y la responsabilidad de ser el generador del equipo. Justo por eso, la recuperación de Aranda se sigue con atención en Ezeiza, con la expectativa puesta en que cumpla los plazos y pueda empezar la pretemporada 2027 a la par de sus compañeros, que es la fecha que el club maneja como punto de partida para su vuelta oficial a la competencia.
Los trabajos livianos en el gimnasio representan apenas el primer escalón de un camino largo. La secuencia del video difundido muestra una progresión inicial —de los ejercicios de coordinación con conos a la bicicleta fija— propia de las primeras semanas de acondicionamiento físico, todavía lejos de la carga específica que exige el fútbol profesional.
En Boca consideran que hay optimismo en que se cumplan los plazos previstos de rehabilitación, aunque manejan con cautela la posibilidad de una extensión que postergue el regreso. La evolución de las próximas semanas será la que determine si el juvenil llega en condiciones al trabajo de pretemporada o si el calendario se ajusta a un ritmo más lento.
