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Arruabarrena reta a los pibes de Boca: «Hay que cagarlos a pedos»

 

El entrenador de Boca explicó que los juveniles también necesitan orientación sobre su exposición pública y el impacto de las redes sociales.

 
Arruabarrena
Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- “Hay muchas veces que hay que cagarlos a pedos un poquito por un tatuaje”, dijo Rodolfo Arruabarrena, entrenador de Boca. El técnico sostuvo que el acompañamiento a los juveniles no termina en lo futbolístico y que también debe incluir consejos sobre su exposición pública, especialmente en las redes sociales.

La frase de Arruabarrena se inscribió en su mirada sobre el salto de Inferiores a Primera. El entrenador explicó que los chicos pasan, prácticamente de un día para otro, a quedar bajo la mirada permanente de los hinchas, los medios y las redes. En ese proceso, consideró que también puede ser necesario retarlos para ayudarlos a manejar las exigencias de la vida profesional.

Los tatuajes fueron el ejemplo elegido por el técnico para referirse a cuestiones que exceden al juego. “Hay que cagarlos a pedos”, resumió Arruabarrena al plantear que los juveniles necesitan orientación durante sus primeros pasos en el plantel profesional. La observación no estuvo separada de su preocupación por la exposición que adquieren cuando empiezan a tener minutos en Primera.

Arruabarrena también marcó una diferencia entre su etapa como jugador y el escenario actual. “Por suerte en mi época, no había redes sociales”, señaló el entrenador. La comparación apuntó al cambio en la forma en que los futbolistas jóvenes reciben elogios, críticas y atención pública desde que aparecen en un equipo profesional.

Los elogios permanentes, para Arruabarrena, pueden terminar siendo contraproducentes para un juvenil que todavía está construyendo su carrera. Por eso, sostuvo que los chicos deben mantener los pies sobre la tierra y continuar trabajando aunque reciban reconocimiento. La advertencia forma parte de la idea de que la formación no termina cuando un jugador llega al plantel principal.

Facundo “Jagger” Herrera representa esa postura dentro del plantel de Boca. El defensor surgido de las Inferiores comenzó a sumar minutos en Primera y recibió elogios de Arruabarrena por su capacidad para ganar duelos y aprovechar las oportunidades. Al mismo tiempo, el entrenador pidió cautela para evitar que la exposición termine perjudicándolo.

La aparición de un juvenil en Boca puede generar una expectativa inmediata. Un buen partido puede convertirlo en tendencia en cuestión de horas, mientras que una mala actuación puede provocar críticas con la misma rapidez; las redes sociales potenciaron ese fenómeno. Para Arruabarrena, el desafío no pasa solamente por hacer jugar a los pibes, sino también por ayudarlos a manejar todo lo que rodea al fútbol profesional.

El trabajo del entrenador, en esa visión, incluye enseñarles cuestiones tácticas y técnicas, pero también transmitirles qué implica formar parte del plantel profesional de Boca. La exposición permanente puede modificar la manera en que los juveniles enfrentan cada partido y cada reconocimiento, por lo que el acompañamiento apunta también a ordenar sus primeros pasos fuera de la cancha.

Los futbolistas surgidos de las Inferiores tienen oportunidades si están preparados para aprovecharlas. La aparición de Herrera y de otros juveniles forma parte de una apuesta que puede aportar soluciones al plantel, aunque requiere paciencia para que los jugadores se adapten a las exigencias de Primera y aprendan a manejar la atención que reciben.

Arruabarrena entiende que el desafío no consiste únicamente en darles minutos. También busca que los pibes puedan sostener el trabajo y asumir la responsabilidad que implica jugar en un plantel profesional, aun cuando los elogios o las críticas lleguen con rapidez.