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Boca tomó una decisión con el reemplazo de Aranda y sorprendió a todos: “Cerrado”

 

El técnico respaldó al volante elegido para cubrir la baja de Tomás Aranda y reveló por qué el club se bajó de la negociación por Matías Galarza.

 
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(BUENOS AIRES).- «Tiene hambre y quiere revertir la situación. Espero que los aplausos tampoco lo hagan crecer demasiado, sabe que los elogios pueden hacer daño, la gente ve el sacrificio». Con esas palabras, Rodolfo Arruabarrena respaldó a Alan Velasco, el volante que Boca eligió como reemplazo de Tomás Aranda tras la lesión del mediocampista. El apoyo del técnico llegó después del triunfo 1-0 sobre San Pablo en La Bombonera, por la Copa Sudamericana, con el ex Independiente como titular.

La baja que obligó a reorganizar el mediocampo es sensible: Aranda, de 19 años, sufrió una fractura de peroné en la pierna derecha durante un entrenamiento del plantel. La lesión se confirmó el 27 de agosto, el mismo día en que la dirigencia y el cuerpo técnico decidieron apostar por Velasco en lugar de salir a buscar un reemplazante afuera. El juvenil será operado en los próximos días por el doctor Jorge Batista en el Sanatorio La Trinidad y su recuperación le demandará al menos cuatro meses, por lo que el club lo descarta para el resto de 2026 y espera tenerlo de vuelta en la pretemporada de 2027.

Sobre el rendimiento de su nuevo titulary, Arruabarrena explicó tras la victoria: «La virtud es de él (Velasco) y hay que tratar de que siga mejorando, puede dar mucho más. Yo solo le doy confianza». Y también marcó el margen de mejora: «Alan lo está haciendo bien, tiene que mejorar porque se manda alguna que otra cagada y hay que seguir insistiendo».

La apuesta por Velasco es una solución interna: el club descartó, por ahora, salir al mercado de pases para cubrir la baja de un jugador que era titular fijo para el Vasco. Boca conservaba de todos modos un cupo para incorporar por las salidas al exterior, como la de Marcelo Weigandt a Liga de Quito, pero con una condición que fijó el propio entrenador: si llegaba un refuerzo, era para la defensa y debía representar un «salto de calidad».

La vieja deuda por Pavón que frenó a Galarza

Ese cupo terminó sin usar. A horas del cierre de la ventana especial, fijado para el lunes 14 de septiembre, Boca se bajó de las negociaciones por Matías Galarza al no llegar a un acuerdo con Talleres de Córdoba. La primera oferta del club de la Ribera fue de 4 millones de dólares por el 80% del pase del volante de 24 años, pero la T, dueña del 60% de la ficha (el 40% restante pertenece al Genk de Bélgica), la rechazó porque pretendía los 6 millones de la cláusula de rescisión.

La operación se sepultó por una exigencia del conjunto cordobés: incluir la cancelación de la deuda que tiene con Boca por Cristian Pavón. En 2018, el Xeneize le había adelantado a Talleres unos 2.500.000 dólares en concepto de plusvalía por derechos formativos por una potencial venta de Kichán, que nunca se produjo; el futbolista se fue libre en 2022 y la justicia falló en primera y segunda instancia a favor de Boca, que debe cobrar ese monto más intereses. Al no haber acuerdo, Galarza seguirá en Talleres y Boca no sumará ningún refuerzo por la lesión de Aranda.

Mientras Velasco se consolida, Lautaro Bianco aparece como la otra opción de la casa para cubrir esa zona. El enganche de la Reserva que dirige Mariano Herrón atraviesa un gran momento, puede jugar por las bandas y se destaca por su gambeta y su llegada al gol, y hay muchas chances de que Arruabarrena lo suba a entrenar con la Primera en el predio. El próximo examen para el equipo llegará rápido: la revancha ante San Pablo en el Morumbí, por un lugar en semifinales de la Copa Sudamericana. «Ahora tendremos que ir el martes que viene a Brasil, ya tendremos tiempo de pensar en el partido. Mañana veremos cómo están los jugadores», cerró el DT tras la victoria en La Bombonera.