(BUENOS AIRES).- “Queríamos un lugar tranquilo y encontramos este pueblito que nos gusta por lo rural que es”, explicó Carlos Fondacaro. El exjugador de Boca dejó el fútbol profesional y hoy atiende el almacén de un pueblo santafesino de 150 habitantes. También está al frente de un bar que inauguró en septiembre de 2024, en una localidad rural ubicada a unos 70 kilómetros de Santa Fe.
Fondacaro cumplió el recorrido que persiguen miles de chicos que llegan a las Inferiores de Boca: debutó en Primera, jugó en La Bombonera y fue campeón con el Xeneize. En 2009 levantó el Torneo Clausura junto a Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Sebastián Battaglia, además de otras figuras del club.
La formación de Fondacaro en Boca comenzó cuando tenía apenas 15 años. El lateral santafesino llegó a Primera después de compartir vestuario con futbolistas que luego tendrían carreras destacadas. Su debut se produjo en 2006, durante una gira por Centroamérica, cuando Alfio Basile le dio minutos en un amistoso ante FAS de El Salvador.
El estreno oficial de Fondacaro ocurrió en 2008, bajo la conducción de Carlos Ischia, en una goleada ante Liga de Quito por la Copa Sudamericana. Aunque nunca se transformó en titular habitual, disputó ocho partidos con la camiseta azul y oro y formó parte del plantel campeón. “En el vestuario aprendí de ídolos como Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Rodrigo Palacio… Siempre te aconsejaban y te guiaban con cosas del fútbol que te quedaban”, recordó.
La salida de Boca abrió una etapa extensa en distintos clubes y categorías. Fondacaro pasó a préstamo por Tigre, Atlético Tucumán y Patronato, y después buscó una experiencia fuera del país: primero jugó en Grecia y luego pasó por Finlandia. Tras regresar a la Argentina, vistió las camisetas de Tiro Federal, Independiente de Neuquén, Unión Aconquija, Desamparados y San Martín de Formosa, entre otros equipos.
Chaco For Ever fue su última etapa como futbolista profesional. En 2023 terminó ese recorrido y decidió instalarse en Loma Alta junto con su familia, después de varios años de mudanzas, viajes y competencia. Fondacaro tuvo la posibilidad de continuar jugando, pero las condiciones implicaban volver a viajar constantemente y alejarse del proyecto familiar que había comenzado a construir.
La vida de Fondacaro ahora transcurre entre el almacén, el bar, el campo, la quinta y los animales. La Liga Galvense conserva su vínculo con el fútbol, ya que continúa jugando de manera amateur. Su actividad actual se reparte entre el comercio local, las tareas rurales y esa competencia, lejos de los estadios en los que alguna vez jugó con Boca.
El bar de Loma Alta comenzó a funcionar en septiembre de 2024 y se sumó al almacén como parte de su nueva actividad. La decisión de radicarse allí modificó la rutina que había sostenido durante años, marcada por los entrenamientos, los viajes entre clubes y la competencia profesional. Fondacaro eligió así permanecer cerca de su familia y construir su vida cotidiana en un entorno rural.
