(BUENOS AIRES).- Boca le ofreció pagarle a Juan Ramírez todo lo que le quedaba de su contrato para que abandonara la institución, pero el mediocampista rechazó la propuesta y decidió continuar ligado al club. La dirigencia buscaba resolver su situación antes del cierre del mercado, aunque el jugador tiene vínculo hasta diciembre de 2026.
Juan Ramírez eligió permanecer en Boca aun sabiendo que sus posibilidades de sumar minutos son muy reducidas. La decisión sorprendió porque el futbolista lleva un largo período sin protagonismo y no forma parte de las principales consideraciones de Rodolfo Arruabarrena. La respuesta dejó sin efecto la alternativa que había evaluado la dirigencia para cerrar su salida y liberar un contrato dentro del plantel.
El contrato del volante con Boca vence en diciembre de 2026. Desde su regreso del préstamo en Lanús, quedó relegado de la consideración del cuerpo técnico y, durante el último tiempo, se entrenó apartado del plantel profesional. Su continuidad no implica, por ahora, que vuelva a tener un lugar regular en el equipo ni que se modifique su situación deportiva.
La dirigencia de Boca había analizado distintas opciones para encontrarle un destino. Una posibilidad era conseguirle otro club y negociar una rescisión si resultaba necesario, mientras que San Lorenzo había consultado por el futbolista durante el mercado. El interés tenía relación con el paso anterior de Ramírez por esa institución, a la que había llegado antes de incorporarse al Xeneize.
La propuesta económica apuntaba a que Ramírez quedara libre sin que Boca tuviera que sostener el vínculo hasta su vencimiento. El club estaba dispuesto a pagarle los meses pendientes para cerrar definitivamente un contrato con un jugador que no tiene lugar en el proyecto deportivo de Arruabarrena. También buscaba liberar espacio dentro del plantel, pero el mediocampista decidió hacer valer el acuerdo vigente y continuar en la institución.
Ramírez llegó a Boca en 2021 desde San Lorenzo y durante sus primeros meses tuvo un rol importante. Con el paso del tiempo perdió terreno y en 2024 prácticamente desapareció de las convocatorias. Esa caída en la consideración terminó derivando en su salida a préstamo a Lanús, donde durante 2025 recuperó continuidad y protagonismo y fue parte del equipo que conquistó la Copa Sudamericana.
Lanús le permitió recuperar continuidad durante 2025, pero el retorno a Boca lo encontró nuevamente fuera de las prioridades del entrenador. El mediocampista seguirá ligado a la institución hasta diciembre de 2026, salvo que aparezca una nueva propuesta que modifique su postura. Mientras tanto, continuará relegado de los planes principales de Arruabarrena y entrenándose apartado del plantel profesional.
