BOCA JUNIORS

El impactante dato de un titular de Boca que sorprende a Arruabarrena

 

Una estadística del lateral izquierdo sobresale en el ciclo del entrenador y lo ubica entre los futbolistas más regulares del plantel.

 
Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- Boca disputó 18 partidos desde el comienzo de la segunda etapa de Rodolfo Arruabarrena y Lautaro Blanco estuvo presente en todos. El lateral izquierdo, además, fue titular en 17 encuentros, una continuidad que lo convirtió en una de las piezas fijas del equipo.

Lautaro Blanco solo comenzó un partido desde el banco de suplentes durante este ciclo. Sin embargo, también ingresó en ese encuentro y permaneció dentro del campo de juego, por lo que participó en cada presentación del equipo desde el regreso de Arruabarrena.

El lateral izquierdo consiguió una regularidad poco habitual dentro de un plantel que atraviesa una etapa de cambios. Blanco no solamente estuvo disponible para todos los compromisos, sino que también sostuvo su lugar en la formación inicial durante casi todo el período. Su presencia quedó asociada a la estructura que el entrenador empezó a definir.

La continuidad de Blanco se mantuvo al margen del rival, la competencia y las modificaciones tácticas que Arruabarrena realizó en otras zonas del equipo. Mientras algunas posiciones tuvieron variantes, el defensor conservó su lugar en el costado izquierdo. Esa permanencia lo ubicó entre los futbolistas con mayor participación del ciclo.

La posición que ocupa Blanco implica un desgaste importante por los recorridos que exige durante los partidos. Aun así, el lateral pudo sostener el ritmo de competencia y mantenerse disponible en los 18 partidos disputados por Boca en esta etapa. La estadística refleja una confianza sostenida por parte del cuerpo técnico.

El registro también muestra una diferencia entre la participación y la titularidad. Blanco no fue incluido desde el inicio en una sola oportunidad, pero esa situación no derivó en una ausencia: entró durante el encuentro y completó su presencia en el ciclo. Así, su continuidad no se limitó a formar parte de las convocatorias, sino que incluyó minutos en cada presentación.

La permanencia del defensor se produjo mientras Arruabarrena ajustaba otras zonas del equipo. El entrenador realizó modificaciones en distintas posiciones, pero el lateral izquierdo mantuvo su lugar independientemente del rival, la competencia o las necesidades tácticas de cada partido. Esa estabilidad convirtió a Blanco en una referencia constante dentro de la formación.

La pieza fija del nuevo equipo

El nuevo Boca de Arruabarrena todavía atraviesa una etapa de consolidación y busca sostener su rendimiento en las distintas competencias que tiene por delante. En ese proceso, el entrenador comenzó a identificar a los futbolistas que considera más confiables para darle continuidad a su idea. Blanco aparece como uno de los nombres que menos espacio dejó para la rotación.

Boca debe administrar cargas físicas, lesiones, suspensiones y necesidades tácticas porque afronta varios torneos de manera simultánea. Ese escenario suele generar modificaciones en las formaciones, pero Blanco logró conservar su presencia partido tras partido. La disponibilidad del lateral le permitió al cuerpo técnico sostener una referencia fija en el sector izquierdo.

El recorrido de Blanco durante esta segunda etapa también permite observar cómo se fue armando la base del equipo. Mientras algunos puestos quedaron sujetos a la alternancia, el lateral mantuvo una secuencia sin interrupciones: 18 presencias y 17 titularidades. En el único partido que no empezó como titular, igualmente ingresó y participó del juego.

Con el calendario en marcha, La “Locomotora” mantiene una particularidad concreta: no se perdió ningún encuentro desde el inicio del segundo ciclo de Arruabarrena. La próxima continuidad del lateral dependerá de los partidos que Boca afronte dentro de las distintas competencias, pero hasta ahora sus números lo ubican como una de las piezas más estables del equipo.