(BUENOS AIRES).- “No nos puede pasar”, expresó Rodolfo Arruabarrena al referirse al empate de Boca. Boca igualó 2 a 2 con Gimnasia de Mendoza en la fecha 8 y todavía no se puede afianzar en el Torneo Clausura 2026, mientras sus números siguen lejos de lo esperado.
El balance de Boca en el certamen quedó marcado por dos victorias, cinco empates y una derrota. El equipo de Arruabarrena consiguió apenas dos triunfos en ocho fechas y empató más de la mitad de los partidos disputados. El rendimiento colectivo dio un salto con la vuelta de Rodolfo Arruabarrena, aunque los resultados no acompañaron ese crecimiento.
Los 11 de 24 puntos en juego reflejan la irregularidad de Boca en el Clausura. El equipo alcanzó una efectividad del 45,8%, un registro que explica por qué todavía no logró ubicarse entre los principales protagonistas de su zona. La cantidad de empates también muestra la dificultad para transformar sus actuaciones en triunfos.
La posición de Boca en la Zona A es otro dato que expone el problema. Actualmente ocupa el sexto puesto, aunque puede caer hasta la octava posición dependiendo de cómo se den los resultados de los otros equipos. La campaña lo mantiene lejos de los primeros lugares y aumenta el valor de los puntos que deberá conseguir en las próximas fechas.
La ubicación en la tabla también define el posible cruce de los octavos de final. Si Boca termina sexto, debería enfrentarse con Gimnasia de La Plata, que ocupa el tercer puesto de la Zona B. La posición actual, por lo tanto, no solo refleja el rendimiento acumulado: también puede determinar el rival de la siguiente instancia.
Las razones de la irregularidad
La triple competencia aparece como una de las explicaciones para la pérdida de puntos. Arruabarrena se guardó titulares en muchos partidos porque Boca afronta varios frentes y, además, tiene varios lesionados. Esa combinación llevó al entrenador a administrar las cargas y a modificar la formación en distintos encuentros del Torneo Clausura.
La rotación también llevó a que Boca recurriera en algunos partidos a futbolistas con poco rodaje. Esos jugadores no están al mismo nivel que los que aparecen como indispensables dentro del plantel. La diferencia de rendimiento entre una formación y otra ayuda a entender por qué el equipo puede mostrar una mejora colectiva en determinados momentos y, al mismo tiempo, no sostener resultados positivos.
El desbalance futbolístico es otra dificultad para Boca. El equipo lastima mucho a sus rivales, pero no logra ser eficaz cuando genera situaciones de ataque. En el sector defensivo, en cambio, sufre incluso cuando el oponente crea pocas oportunidades, y los rivales consiguen convertir con un número reducido de chances.
La condición de visitante completa el cuadro de los números irregulares. Boca todavía no logró ganar fuera de casa en lo que va del Clausura. Esa estadística limita su capacidad para sostener una campaña estable y se suma a la serie de empates que le permitió sumar, pero no afirmarse en la Zona A.
El empate ante Gimnasia de Mendoza volvió a mostrar esa dificultad. Boca convirtió dos goles, pero no pudo quedarse con los tres puntos en una fecha en la que necesitaba mejorar su posición en la tabla. Con cinco igualdades en ocho presentaciones, el equipo acumula una cantidad de unidades que no le permite acercarse a la parte más alta del grupo.
La falta de eficacia ofensiva y los problemas en defensa forman una combinación que afecta el resultado final de los partidos. Boca consigue generar peligro, pero no siempre transforma sus oportunidades en goles. Al mismo tiempo, los rivales encuentran espacios y pueden convertir aun con pocas chances creadas.
El impacto en la tabla anual
La tabla anual también recibió el impacto de los puntos que Boca dejó en el Clausura. El equipo ocupa el cuarto puesto y, con esa ubicación, clasifica directamente a la Copa Sudamericana. El último empate lo dejó tres puntos por debajo de Vélez, que es el primero en asegurar su pase a la Copa Libertadores.
Independiente Rivadavia lidera actualmente la tabla anual con 45 unidades. El primer puesto no solo define una mejor clasificación internacional: quien termine en esa posición se consagrará campeón de Liga y sumará ese logro como un título más. Boca necesita cosechar más victorias en el Clausura para acercarse a la cima y mejorar su situación en la pelea anual.
La diferencia con Vélez marca el objetivo inmediato en la tabla acumulada. Boca conserva el cuarto lugar y la clasificación directa a la Copa Sudamericana, pero quedó detrás de la posición que garantiza el ingreso a la Copa Libertadores. Cada empate reduce las posibilidades de descontar esa distancia y aumenta la necesidad de conseguir triunfos.
El próximo tramo del Clausura será determinante para modificar ese escenario. Boca deberá mejorar su efectividad, reducir los errores defensivos y conseguir su primera victoria como visitante en el torneo para avanzar en la Zona A y sostener su lugar en la tabla anual.
