(BUENOS AIRES).- Boca se quedó sin Matías Galarza: la negociación con Talleres se cayó cuando faltaban apenas horas para el cierre de la ventana de pases y el Xeneize perdió al refuerzo que había elegido para reforzar el mediocampo. El punto de quiebre estuvo en las condiciones económicas, que nunca lograron cerrarse entre los clubes pese a que la operación parecía encaminada.
El volante de 24 años había alcanzado un acuerdo contractual con la institución de la Ribera, pero ese entendimiento individual no alcanzó para destrabar el pase. Boca presentó una propuesta millonaria por un porcentaje de los derechos económicos del jugador, aunque las partes no consiguieron ponerse de acuerdo sobre cómo estructurar la operación. A esa diferencia se sumó un obstáculo extra: Genk, de Bélgica, todavía conserva una participación en la ficha del mediocampista, algo que complicó todavía más las conversaciones.
El interés de Boca había aparecido después de la transferencia de Kevin Zenón al Atlas de México, operación que dejó dinero en las arcas del club. La lesión de Tomás Aranda habilitó entonces un cupo para incorporar, pero con un límite temporal muy concreto: el permiso estaba atado a esa baja y exigía resolver la llegada de manera inmediata. Rodolfo Arruabarrena pidió sumar una variante para el mediocampo y la dirigencia movió rápido por Galarza.
Desde Córdoba, sin embargo, la voluntad no acompañaba. Omar De Felippe, entrenador de Talleres, había dejado clara su postura: «Nosotros queremos que se quede». El técnico también reconoció que si el futbolista quería continuar su carrera en otro lugar y la dirigencia aceptaba negociar, no le pondrían obstáculos. El problema era deportivo y económico a la vez: Galarza era una pieza importante del equipo y Talleres no tenía margen para reemplazar a un titular en pleno torneo.
Riquelme, sin el refuerzo que buscaba
La caída representa un golpe para Juan Román Riquelme y para el cuerpo técnico, que habían identificado a Galarza como una alternativa interesante para ampliar las variantes del mediocampo. El volante ya había estado en el radar de Boca en mercados anteriores y su nombre volvió a aparecer justamente cuando el club necesitó reaccionar de urgencia tras la salida de Zenón. Otra vez, la negociación terminó sin llegar a buen puerto.
El interés tampoco era exclusivo del club de la Ribera. Independiente había consultado por las condiciones del volante, aunque tampoco logró concretar su llegada. La situación contractual y económica del jugador se convirtió en una dificultad para cualquier club que pretendiera incorporarlo sobre el cierre del mercado, y Galarza venía de tener una presencia importante en Talleres, algo que elevaba su valor para el conjunto cordobés.
Con el pase caído, Boca deberá continuar con el plantel que tiene y buscar soluciones internas para afrontar lo que queda de la temporada. La dirigencia había querido aprovechar el último cupo disponible para sumar a un futbolista elegido como prioridad, pero la operación contra reloj se frustró: Galarza seguirá en Talleres y el mercado ya cerró.
