(BUENOS AIRES).- “las apuestas no se acaban, es el fútbol el que se acaba”, advirtieron los clubes brasileños en un manifiesto. La prohibición de las apuestas deportivas por internet, confirmada el viernes 25 de septiembre por Luiz Inácio Lula da Silva, no contempla un período de transición para reemplazar esos ingresos. El fútbol brasileño enfrenta así un golpe financiero que puede afectar a sus clubes más dependientes y abrir espacio para que los patrocinadores busquen acuerdos en Argentina.
Desde 2018, la liberalización de las casas de apuestas las convirtió en el mayor patrocinador del fútbol en Brasil. Las firmas aparecen en las camisetas de la mayoría de los clubes y también patrocinan torneos, nombres de estadios y transmisiones televisivas. Sus anuncios, además, usan la imagen de estrellas como Neymar Jr., Vinícius Jr. y Ronaldo Nazário.
Los balances financieros anuales muestran que los patrocinios directos representaron el 7,97 % de los ingresos de los clubes brasileños el año pasado. Corinthians tuvo el 17,3 % de sus ingresos vinculados a esos acuerdos y Flamengo, el 12,6 %, las dos dependencias más altas mencionadas. La cantidad de clubes de primera división con casas de apuestas como patrocinadoras bajó de 18 en 2025 a 13 en 2026. Los acuerdos directos de este año suman 977 millones de reales y el 71,7 % se concentra en cinco clubes: Flamengo, con 52,6 millones de dólares anuales; Corinthians, con 29,4 millones; São Paulo, con 22 millones; Palmeiras, con 19,6 millones; y Santos, con 13,7 millones.
Luiz Inácio Lula da Silva respondió al manifiesto con una crítica directa: “Esa historia de que acabar con las apuestas deportivas va a acabar con el fútbol es una estupidez”. En el mitin, con vistas a los comicios del 4 de octubre, sostuvo esa posición mientras aspira a la reelección. El cruce dejó planteada una disputa entre la advertencia económica de los clubes y la defensa política de la prohibición.
Moisés Assayag, socio director de Channel Associados, analizó el efecto de la medida sobre las finanzas del fútbol brasileño. “No será el fin del fútbol en Brasil como aseguran los clubes, pero sí es una amenaza grave si no tienen un período de transición para buscar alternativas debido a su alta dependencia a los patrocinios de las casas de apuestas”, sostuvo Assayag. El especialista agregó: “Pese a que sean valores relativamente bajos frente a sus ingresos, la prohibición es una amenaza seria debido a la grave situación financiera que enfrentan los clubes”.
Los clubes brasileños ganaron las últimas siete ediciones de la Copa Libertadores y en cinco de esas finales el rival también era brasileño. En su manifiesto, vincularon el aporte de las apuestas con el dominio sudamericano en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. De los 32 equipos que jugaron los octavos de final de ambos torneos este año, 23 contaban con apoyo de casas de apuestas. Assayag sostuvo que Palmeiras y Flamengo pueden reestructurarse y sostener su dominio, pero que otros clubes perderán capacidad y habrá menos brasileños en las instancias finales.
El posible giro hacia Argentina
Los contratos con clubes argentinos como River, Boca y Racing oscilan entre 2,5 y 7,5 millones de dólares anuales, cifras inferiores a las brasileñas. Assayag explicó el posible traslado de ese dinero: “Los clubes brasileños quedarán en desventaja porque lo que buscan los patrocinadores es exposición regional. Si no consiguen estampar las camisetas de Flamengo o Palmeiras, buscarán la de River. Por ser un torneo regional expondrán su marca para audiencias brasileñas, pero el dinero y la inversión será desviado a clubes de otros países”, dijo. La próxima fecha política será el 4 de octubre, cuando se realizarán los comicios en los que Lula da Silva aspira a la reelección.
