(BUENOS AIRES).- “Un mal partido de Lamine equivale a 400 malos partidos para cualquier otra persona”, afirmó Lamine Yamal. El delantero del Barcelona y de la Selección de España explicó que la presión sobre su figura modificó la vara con la que se mide su rendimiento y sostuvo que lleva más de una temporada a nivel para pelear por el Balón de Oro.
La comparación que eligió Lamine Yamal fue directa: “Un mal partido de Lamine equivale a 400 malos partidos para cualquier otra persona”. A sus 19 años, el delantero convive con expectativas enormes y entiende que cada una de sus presentaciones es evaluada de una manera distinta a la de otros futbolistas. Esa diferencia, según explicó, alcanza incluso a los partidos en los que considera que tuvo un buen desempeño.
Lamine Yamal ya consiguió títulos de enorme importancia con España y Barcelona, pese a su corta edad. Esa trayectoria lo convirtió en una de las figuras que concentra mayor atención cada vez que sale a la cancha. El jugador reconoció que, en determinados momentos, disfruta de esa presión cuando percibe que existe una expectativa muy grande alrededor de su rendimiento.
La presión deportiva tiene para Yamal un límite preciso. El delantero aseguró que no siente presión cuando juega al fútbol y explicó que su mirada sobre el éxito está vinculada con su familia y con todo lo que atravesaron antes de llegar a la situación actual. Para él, el reconocimiento alcanzado no modifica ese vínculo ni la referencia de lo que vivieron antes de llegar a la elite.
Las publicaciones y los comentarios sí tuvieron otro efecto durante sus primeros años de fama. Yamal reconoció que algunas opiniones podían afectarlo, aunque sostuvo que actualmente sabe mucho mejor cómo convivir con esa exposición. También explicó que solamente su círculo más cercano conoce realmente cómo piensa y quién es fuera de las canchas.
La candidatura al Balón de Oro aparece como una meta inmediata y no como una posibilidad lejana. Yamal sostuvo que lleva más de una temporada mostrando un nivel que podría permitirle pelear por el premio, aunque sabe que existe la percepción de que tendrá muchas oportunidades en el futuro por su edad. “Tengo un partido de 9/10 y la gente dirá que fue un 7”, afirmó para describir la distancia entre su evaluación y la mirada externa.
El objetivo que planteó Yamal es seguir ganando hasta que ya no haya discusión sobre sus méritos. Su forma de entender el fútbol también excede las estadísticas individuales: disfruta especialmente del uno contra uno, de generar situaciones para sus compañeros y de sentir la reacción de los hinchas cuando recibe la pelota. Para el delantero, jugar también significa divertirse y provocar emociones en quienes están mirando.

