(BUENOS AIRES).- Sebastián Estevanez e Ivana Saccani viven con sus cuatro hijos —Francesca, Benicio, Valentino y Faustino— en una casa ubicada en Tigre, rodeada de verde y pensada para la vida en familia. La vivienda combina amplitud, contacto con la naturaleza y ambientes de madera, con grandes ventanales que conectan el interior con el jardín en todos los sectores.
Al ingresar, el living se presenta como uno de los espacios más representativos de la propiedad. «En el living principal, la madera domina la decoración y se combina con un sofá Chester de cuero marrón que invita al descanso familiar con vistas directas al jardín». La luminosidad y los tonos cálidos del ambiente refuerzan la sensación de calma en una casa ocupada por toda la familia.
El exterior es, sin dudas, uno de los sectores más aprovechados por los Estevanez. «Allí, el actor disfruta de una cancha de fútbol que se transformó en su lugar preferido para desplegar su pasión por el deporte y compartir momentos junto a sus hijos». El diseño del jardín no es solo estético: incluye senderos, sectores de juego y lugares para sentarse, de modo que cada rincón tenga un propósito recreativo claro dentro de la dinámica del hogar.
Cancha de fútbol y huerta orgánica
Durante la pandemia, la pareja sumó un proyecto que hoy es central en la casa de Sebastián Estevanez e Ivana Saccani: una huerta orgánica construida íntegramente por ellos, como un trabajo en equipo. Ese espacio se transformó en un punto de encuentro y aprendizaje para los chicos, y refleja el interés de la familia por mantener un vínculo cercano con la tierra. Además de proveer verduras, funcionó como una actividad para unir a todos y reconectar con lo natural.
Los grandes ventanales de la sala de estar se conectan de manera directa con una galería techada, pensada como punto de encuentro. Ese sector se extiende hacia el jardín y cuenta con una mesa rectangular de grandes dimensiones, ideal para extender las comidas al aire libre sin perder la comodidad de adentro. Allí la familia se reúne para compartir charlas cotidianas.
Cerca de la galería está el quincho, otro de los ambientes destacados de la propiedad. Fue diseñado para celebraciones y encuentros con amigos, y su ubicación junto al jardín lo convierte en un punto estratégico para integrar las actividades al aire libre. Su disposición permite que cada reunión transcurra en un aire relajado y cercano, en sintonía con el espíritu de convivencia que atraviesa toda la casa.
Más allá de los espacios de reunión, el diseño de la vivienda apuesta por una estética sobria y familiar: predominan las maderas, los acabados honestos y una paleta neutra que acompaña la luz. Los amplios ventanales que recorren la propiedad aportan luminosidad y ventilación, y garantizan que incluso desde el interior el verde del jardín y la huerta se mantengan siempre presentes en la rutina diaria. Las fotos de la casa provienen de las propias cuentas de Instagram de Estevanez y Saccani, quienes mostraron así un hogar que combina funcionalidad, naturaleza y vida compartida.

