VIDA Y ESTILO

La marca personal de Chiche Gelblung: cómo logró apropiarse del estilo vintage y alejarse de lo tradicional

 

Una recorrida por los trajes, colores y accesorios que construyeron la identidad visual del periodista durante décadas.

 
Chiche Gelblung
Chiche Gelblung

(BUENOS AIRES).- Chiche Gelblung murió el miércoles 9 de septiembre de 2026, a los 82 años. El periodista dejó una imagen tan reconocible como su voz y su manera de preguntar: trajes cruzados, chalecos estampados, tiradores y corbatas de colores formaban parte de una presencia imposible de confundir. Su estilo para vestirse no seguía las tendencias ni los códigos clásicos de la elegancia masculina, sino que convertía cada aparición en una extensión de su personalidad.

Los trajes fueron la base de su guardarropa, pero nunca aparecieron de una manera previsible. Chiche Gelblung prefería los sacos amplios, muchas veces cruzados, con hombros marcados y una silueta asociada con la moda masculina de los años ochenta. Debajo sumaba chalecos lisos o estampados, camisas a rayas y corbatas que no siempre respetaban las combinaciones tradicionales. La superposición de texturas y motivos rompía la formalidad sin abandonar la estructura del traje.

Los Martín Fierro de 2023 ofrecieron uno de los ejemplos más claros de esa estética. Para la ceremonia, eligió un traje cruzado, un chaleco estampado y una corbata llevada con un desorden deliberado, como si la falta de rigidez también fuera parte del conjunto. El resultado reunía elementos clásicos y detalles llamativos sin buscar una apariencia perfectamente pulida. En su caso, esa combinación funcionaba porque no parecía un disfraz ni una estrategia aislada: era la forma habitual en la que se mostraba.

Los tiradores fueron otro de los sellos de su imagen. Chiche Gelblung los usaba sobre camisas blancas, celestes o estampadas y, en algunas ocasiones, los convertía en el centro del conjunto. También incorporaba medias de colores, pañuelos, gemelos y corbatas llamativas. Unos tiradores negros con pespuntes rojos, un pañuelo combinado con una corbata verde o una camisa amarilla podían convivir sin que la mezcla pareciera fuera de lugar.

Los colores ocupaban un lugar central en sus elecciones. El periodista se alejaba de los tonos apagados y prefería las camisas amarillas, las corbatas verdes y los contrastes fuertes; también había manifestado su rechazo por los tonos amarronados. Chiche contaba que se vestía solo, una práctica que reforzaba la idea de que su ropa no respondía a un asesoramiento externo ni a un manual de estilo. Elegir qué ponerse era otra manera de expresarse.

El broche que llevó en los Martín Fierro de Cable de 2019 sumó una dimensión personal a esa estética. El accesorio, realizado por su esposa Cristina Seoane, estaba colocado sobre la solapa del traje y aportaba brillo a un conjunto formal. Seoane, exmodelo y productora fotográfica, fue su compañera durante 49 años y conocía el mundo de la moda y la imagen. Ese detalle combinaba la extravagancia habitual de Chiche con un gesto de afecto.

Los últimos meses no modificaron esa identidad visual. Aunque atravesaba problemas de salud y debía movilizarse en silla de ruedas, conservó sus camisas llamativas y sus clásicos tiradores. La ropa siguió funcionando como una marca personal incluso cuando su estado físico había cambiado. Esa continuidad atravesó también su carrera: desde su primera oportunidad en la revista Gente, con menos de 20 años, hasta la cobertura de la Guerra de los Seis Días a los 25 años y su llegada a la jefatura de redacción de Gente. Su explosión audiovisual ocurrió en la década de 1990, con el ciclo Memoria, y entre 2009 y 2013 condujo 70.20.10. Cambiaron las redacciones, los programas y las pantallas, pero su forma de vestirse mantuvo los mismos códigos: trajes cruzados, accesorios visibles, colores intensos y una elegancia personal que nunca buscó pasar inadvertida.