(BUENOS AIRES).- «Crimen» es una canción de ruptura, pero la verdad es que la escribí en un momento de mucha felicidad». La frase es de Gustavo Cerati y resume la paradoja de uno de los temas más emblemáticos de su carrera solista: una balada sobre el dolor de una separación que nació sin despecho de por medio. El tema se publicó el 4 de abril de 2006 como primer corte de difusión de Ahí vamos, el cuarto álbum solista de Cerati.
La idea central de la letra vino de una convicción del propio Gustavo Cerati: cuando una relación termina, ambos miembros de la pareja son en parte protagonistas y culpables del final, y queda una sensación de impunidad con preguntas sin responder. De ahí el título. El protagonista de la canción es un hombre que no soporta perder a su mujer y se obsesiona, y el coro ata el fin del amor con la idea del delito: «Si no olvido, moriré / Y otro crimen quedará / Sin resolver».
El tema no nació pensado para él. Originalmente se llamaba «Celos» y Cerati lo compuso con la idea de ofrecérselo a Shakira, con quien colaboraba por esa época. «Yo le decía ‘Robbie Williams’. De hecho fue un tema que se llamaba ‘Celos’ y que le había mandado a Shakira por si le interesaba grabarlo para su álbum», contó el músico.
Cerati se resistía a incluir la canción en Ahí vamos: la veía al borde de lo burdo y cursi, y sentía que no encajaba con el concepto sonoro roquero del disco. Los músicos de su banda insistieron en que era demasiado potente para dársela a otro artista, y el coproductor Tweety González terminó de convencerlo. «Esa canción me enamoró desde el demo, sin tener la letra. A los 30 segundos me di cuenta de que era un temazo. Lo convencí de que valía la pena probarla. Le hacía un poco de ruido el estilo», explicó González, quien en ese mismo período también trabajó con Cerati en la producción de cuatro temas del álbum de Shakira Oral Fixation Vol. 2.
En cuanto a la inspiración musical, Cerati señaló que el tema habla de los celos y remite a «Jealous Guy», de John Lennon, a la que consideraba la canción de amor por antonomasia. «Como artista, puedo recrear o imaginar una situación, aunque no esté pasando por ella en ese momento. Y me hago carne de eso, porque cuando estoy escribiendo, hay momentos en que hasta se me llenan los ojos de lágrimas. Nadie lo esperaba, ni siquiera yo, pero ‘Crimen’ quedó como un tema muy potente, en todo el sentido de la palabra», describió. La canción se grabó en diciembre de 2005 y abría con un piano, algo inusual en la obra de Gustavo Cerati, como él mismo reconoció.
Un detective en la pantalla
El video le sumó otra capa a la historia. Lo dirigió Joaquín Cambre, que usó el título como puntapié para armar un policial negro con estética de cine noir: Cerati dejaba sus rulos por un peinado lacio y encarnaba a un detective que investiga a una mujer misteriosa. «Fueron tres días de rodaje. Él estuvo muy involucrado. Muy emocionado por cambiar sus rulos por primera vez y usar peinado a la cachetada, que era una sugerencia mía para respetar la época», recordó el director.
El riesgo de quedársela dio sus resultados: «Crimen» se convirtió en un hit masivo y ganó el Latin Grammy a Mejor Canción de Rock, además de Premios Gardel para el disco. En julio de 2006, en la presentación de Ahí vamos en Obras, Cerati la tocó junto a Ricardo Mollo, y el tema acumuló después versiones de Andrés Calamaro con Enrique Bunbury, NTVG y Tiago PZK en el Cosquín Rock.
