(BUENOS AIRES).- «¿Quién me metió acá? ¿Quién pasó mi teléfono? No quiero estar acá». Esos fueron algunos de los mensajes que La Negra Vernaci mandó en el grupo de WhatsApp de los participantes de MasterChef Celebrity, apenas la sumaron al chat que armaron los famosos del reality. Las grabaciones de la nueva temporada comenzaron esta semana y la primera interna ya explotó antes del estreno, que está previsto para el lunes 28 de septiembre por Telefe.
Nicolás Peralta contó este jueves al aire de Sálvese quien pueda (América) que La Negra Vernaci se peleó con todos sus compañeros después del primer día de grabación. «Se armó, como en cualquier equipo de laburo, un grupo de WhatsApp. Son 24, están todos ahí, pero la Negra está que trina», señaló el panelista sobre el escándalo que se desató en el chat.
El motivo del enojo fue la incorporación de la locutora al grupo sin su consentimiento. «Empezó a investigar. ‘¿Quién pasó mi numero?’ No se lo decían. Pero yo tengo el nombre de quien creó ese grupo: Pablo Giralt. Él no pudo decirle quién le pasó el número, pero la incorporó y ella está que trina», detalló Peralta, que cerró con una definición sobre la conductora: «No pueden creer la poca paciencia que tiene».
Los otros participantes, en principio, tomaron el estallido como una broma. «Todos pensaban que lo estaba haciendo como una humorada porque estaban hablando buena onda, se están conociendo. Imaginate que en ese grupo están desde Julieta Poggio hasta Luciana Geuna, todos perfiles muy distintos», explicó el periodista. En el plantel de 24 famosos conviven, entre otros, Luck Ra, Lizy Tagliani, Morena Beltrán, Mike Amigorena, Marta Fort, Nazareno Casero y Alejandro Lerner.
Las advertencias previas de Vernaci
La propia La Negra Vernaci había anticipado que el programa iba a dar que hablar. «Entiendo que es un juego, pero de mierda», afirmó la locutora de 62 años cuando le consultaron por las posibles polémicas del ciclo, y remarcó que esas situaciones no van a hacer falta inventarlas.
Sobre su continuidad en la competencia, la conductora se mostró cauta. «No creo que me la banque. Tengo un nivel de exigencia alto», sostuvo, aunque aclaró que, más allá de su espíritu competitivo, su «salud mental siempre prevalece» y que su permanencia dependerá de «cómo garpe su personaje al aire».
Ese límite tiene un antecedente concreto: en una entrevista con Susana Roccasalvo para Implacables (El Nueve), la figura de la radio, que además conduce un programa propio de streaming en Olga (YouTube), contó que tuvo que rechazar trabajos por sufrir ataques de pánico. «Tampoco puedo hacer conducción de eventos porque me agarran ataques de pánico», reveló en esa charla, donde explicó de qué se trata su malestar: «No aguanto a la gente cerca».
