(BUENOS AIRES).- “Nos encantaría, pero eso está en manos de Dios. Yo, sobre todo, brindo por la vida. Es corta, puede cambiar de un momento a otro y, por eso, hay que disfrutarla”, sostuvo Elina Fernández. A los 79 años, Eduardo Costantini atraviesa junto a su esposa, de 36, el deseo de volver a agrandar la familia, mientras ambos asumen que un nuevo embarazo no depende únicamente de su voluntad.
La llegada de Kahlo Milagro fue para la pareja un verdadero milagro, debido a las dificultades que atravesaron para conseguir el embarazo. En una entrevista en la que posó junto a su hija de un año y medio para la revista Hola!, Elina Fernández contó: “Los médicos nos habían dicho que, para que yo pudiera quedar embarazada, tenía que hacer tratamiento”. La advertencia médica marcó el punto de partida de una búsqueda que finalmente tuvo otro desenlace.
El viaje a México cambió el rumbo de esa historia. Durante una de sus visitas al país, Elina Fernández y Eduardo Costantini fueron al santuario de la Virgen de Guadalupe para pedir por la llegada de un bebé. “¡Y me quedé embarazada de manera natural! Fue muy movilizador porque, además, coincidió con la aparición de un boceto que Frida había hecho durante uno de sus embarazos”, relató la modelo.
El nombre de la niña quedó ligado a esa coincidencia y a la fe de sus padres. Elina Fernández eligió llamarla Kahlo, en homenaje a la artista mexicana, mientras que Eduardo Costantini propuso sumar Milagro porque estaba convencido de que la llegada había sido obra de la Virgen. “Y también Milagro”, le dijo él, según recordó la modelo.
La relación entre ambos comenzó en 2019, durante una mañana lluviosa en el café del MALBA. Elina Fernández había entrado para refugiarse de la lluvia y allí conoció al empresario, con quien tuvo un flechazo inmediato. Desde entonces llevan siete años juntos y, en el presente, ella está al frente de un proyecto especial en el museo de su marido, con una muestra dedicada a Frida Kahlo.
El casamiento se concretó en 2023 y un año después nació Kahlo Milagro. Los hijos de Eduardo Costantini habían expresado un rechazo inicial al vínculo, mientras que la pareja también debió atravesar los prejuicios que rodearon su relación desde el comienzo. Con el tiempo, ambos consolidaron una familia y sostuvieron un proyecto de vida compartido.
El conflicto con Teresa Costantini, la primera esposa del empresario, aparece vinculado con el apellido que le quieren sacar a ella. Elina Fernández también resumió la forma en que vive su relación con Eduardo Costantini: “Con Eduardo, vivimos intensamente. Dios nos presta las cosas por un ratito y, después, nos vamos sin nada, solamente con lo que sentimos, lo que amamos y lo que dimos”. La posibilidad de sumar otro hijo queda abierta, pero la pareja no tiene un plazo definido y la decisión, para Elina, sigue “en manos de Dios”.
