(BUENOS AIRES).- «Sergio no ha dicho una sola palabra desde que asesinó a sus padres hace seis años. Ahora una psiquiatra busca descubrir lo que sucedió llevando a cabo una retorcida investigación». Esa es la sinopsis oficial con la que Netflix describe «El silencio», la miniserie española de seis episodios que en 2026 volvió a ubicarse entre las producciones más comentadas y exitosas de la plataforma a nivel global.
La trama sigue a Sergio Ciscar, un joven que recupera la libertad después de cumplir una condena por el homicidio de sus padres. Durante los seis años posteriores al crimen no pronunció una sola palabra frente a la policía, el juez ni los peritos, y ese mutismo absoluto se convirtió en la principal incógnita del caso. Ese silencio es el motor que empuja cada uno de los capítulos y la pregunta que nadie logró responder.
La investigación queda en manos de Ana Dussuel, interpretada por Almudena Amor, una psiquiatra que recibe la tarea de determinar si Sergio representa un peligro para la sociedad. Su método, sin embargo, se aparta de todo procedimiento convencional: sin que él lo sepa, le llena la casa de cámaras para observar las 24 horas cada uno de sus movimientos, al estilo de un reality de encierro. A medida que avanza el estudio, Ana empieza a involucrarse emocionalmente y la tarea profesional se transforma en una obsesión que pone en riesgo su matrimonio, su carrera y su estabilidad mental. La historia fue creada por Aitor Gabilondo, el mismo responsable de «Patria», «Vivir sin permiso», «Allí abajo» y «El príncipe».
El elenco y los personajes que rodean el misterio
El protagónico está en manos de Arón Piper, el actor alemán nacionalizado español de 26 años que saltó a la fama con el personaje de Ander en «Élite». Lo acompañan Almudena Amor, Cristina Kovani, Aitor Luna, Manu Ríos, Aria Bedmar, Ramiro Blas y Mikel Losada. Blas, actor argentino, interpreta a Natanael, el pastor evangélico encargado de reinsertar a Sergio en la sociedad. Cristina Kovani, en tanto, es Marta, una fan que le mandaba cartas al joven durante su encierro y manifiesta hibristofilia, descripta como «interés y atracción sexual por quienes cometen delitos».
Más allá del duelo psicológico entre Sergio y Ana, la serie suma una trama de corrupción policial vinculada a un laboratorio farmacéutico que amenaza con boicotear el estudio. En ese esquema, el policía corrupto Cabrera, interpretado por Aitor Luna, mueve los hilos para ocultar los efectos de la medicación que consumía Sergio.
En el último capítulo, Sergio le revela a Ana su versión de los hechos: su madre lo medicaba y torturaba, y cuando intentó hacer lo mismo con su hermana Noa, su padre la empujó por el balcón y luego se quitó la vida. La propia Noa, adoptada por Ana, aparece para desbaratar ese relato con una frase directa: «Sergio, lo que has contado no es verdad». La serie cierra con una escena deliberadamente ambigua, registrada por las cámaras de vigilancia, en la que se ven un balcón y dos cuerpos abrazados; uno cae al vacío y la silueta que queda en pie deja abierta la puerta a una segunda temporada.
Las reseñas elogiaron el arranque impactante de la historia, aunque varias cuestionaron el desenlace y lo señalaron como un ejemplo del misterio español con final decepcionante. Aun así, la ficción llegó a ser primera en el ranking de lo más visto de Netflix y primera en la mayoría de los países a los que llega la plataforma. Su formato ayuda a entender el furor: son seis capítulos de aproximadamente 45 minutos, una estructura que avanza sin pausa y hace de «El silencio» una opción cerrada e ideal para maratonear de una sola sentada en Netflix.
