(BUENOS AIRES).- «Hoy finalmente llegó el día de la presentación. Hola hola, ¿cómo andan? Bueno, yo muy feliz». Con esa expresión de emoción, Valeria Mazza anunció en sus redes sociales el lanzamiento de Finca Valeria Wines, su propia marca de vinos con la que la modelo de 54 años da un paso decisivo en su carrera empresarial y se mete de lleno en el competitivo mundo vitivinícola.
La presentación oficial se realizó el 26 de marzo en el Hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid, en un evento exclusivo que reunió a figuras cercanas a la empresaria. Valeria Mazza estuvo acompañada por su esposo, Alejandro Gravier, y sus hijos Tiziano y Balthazar Gravier, en una jornada marcada por el orgullo familiar. Para la ocasión, la modelo eligió un vestido rojo largo con volados y breteles finos, mientras su esposo e hijo optaron por smokings en tonos oscuros.
El emprendimiento nace de la colaboración con Félix Solís Avantis, una de las firmas más importantes de la industria vitivinícola española con proyección internacional. Esa alianza es uno de los puntales del proyecto: aporta la experiencia enológica de la bodega y la impronta de la modelo, y deja en claro que Mazza no se limita a prestar su imagen. Según precisó la revista Caras, el proyecto fue desarrollado en Mendoza y la marca apuntaría especialmente a los vinos blancos y rosados.
Bajo el lema «El buen gusto siempre está de moda», la propuesta fusiona el legado de la tradición europea con el glamour y el estilo de vida de la supermodelo. Durante el lanzamiento en la capital española, Mazza explicó el alcance personal que tiene para ella este negocio: «Finca Valeria es la unión de mis dos grandes pasiones: mi filosofía de vida y mi refugio. Me involucré en cada detalle, desde las uvas hasta el diseño, para que cada copa refleje la elegancia y el optimismo que me guía».
Un negocio con proyección millonaria
Los medios presentan el emprendimiento como el negocio con el que Mazza planea hacerse millonaria y crecer fuerte, aunque ninguna fuente detalla cifras concretas de inversión, producción o ganancias proyectadas. Lo cierto es que el mercado de los vinos premium ofrece oportunidades de expansión para una marca que apunta tanto al consumidor habitual como a un público nuevo que valora la calidad y la presentación del producto, y el respaldo internacional de Félix Solís le da al proyecto una dimensión ambiciosa desde el arranque.
La campaña de expectativa venía trabajando desde días antes del lanzamiento. A través de la cuenta oficial de Finca Valeria Wines en Instagram y de las redes de la propia modelo, el proyecto se fue mostrando con una narrativa alineada a su universo. «Hay secretos que la tierra guarda hasta que están listos para ser contados», anticipaba uno de los adelantos, que además señalaba: «La maestría de Félix Solís y la visión de Valeria Mazza se unen en un proyecto donde cada detalle es una declaración de estilo».
Este desembarco en el vino consolida una faceta empresarial que no deja de crecer. A lo largo de su trayectoria, Valeria Mazza dejó de estar asociada únicamente a las pasarelas y expandió su nombre hacia proyectos ligados al estilo de vida, la estética y los negocios, construyendo una marca personal que ahora encuentra en Finca Valeria Wines su expresión más ambiciosa: sofisticada, clásica y con proyección internacional.
