(BUENOS AIRES).- «Muy bien», resumió Emiliano Raddi tras el triunfo de Boca por 2-0 sobre San Lorenzo en el clásico jugado en el Bajo Flores. El periodista destacó que el equipo de Rodolfo Arruabarrena fue siempre superior a su rival y puso el foco en el gran partido que volvió a dejar Leandro Paredes, uno de los protagonistas de la tarde xeneize.
En su análisis después del partido, Emiliano Raddi explicó que la diferencia no estuvo solamente en la cantidad de ocasiones generadas, sino también en el control del juego. El conjunto de Arruabarrena consiguió manejar los tiempos, recuperar rápidamente la pelota y llevar el desarrollo hacia el terreno que más le convenía. San Lorenzo nunca encontró una respuesta futbolística capaz de equilibrar el encuentro, ni siquiera en el tramo inicial, cuando ambos equipos todavía estaban completos.
Uno de los puntos centrales que subrayó el análisis fue que el dominio de Boca no nació con la expulsión de un futbolista del Ciclón. Antes de quedar con diez, el Xeneize ya se había instalado como protagonista por la circulación de la pelota, la presión y las recuperaciones. La tarjeta roja facilitó algunos espacios, pero no explica por sí sola el resultado: el equipo mantuvo su postura ofensiva incluso con el marcador a favor y siguió buscando el arco rival en lugar de replegarse.
La principal cuenta pendiente de la tarde fue la falta de contundencia. Merentiel, Ascacíbar, Flores y otros futbolistas estuvieron cerca de ampliar la ventaja a lo largo de todo el partido, desde los primeros minutos hasta el final del segundo tiempo. Raddi sostuvo que el 2-0 quedó corto en relación con lo que mostró Boca en la cancha y que tranquilamente pudo haber convertido varios goles más con mayor precisión en los metros finales.
El regreso de Paredes y el peso del colectivo
Dentro de una actuación colectiva de alto nivel, Paredes volvió a sobresalir. El mediocampista manejó el ritmo del equipo, participó en la construcción y encontró constantemente líneas de pase para superar la presión de San Lorenzo. Su presencia le dio claridad a Boca en una zona determinante del campo y volvió a confirmar el impacto que tuvo su regreso al club, según destacó Raddi en su evaluación del partido.
Aun así, el propio análisis de Emiliano Raddi apuntó a que no fue solamente Paredes. Todos los futbolistas de Boca tuvieron un buen encuentro y el funcionamiento colectivo terminó siendo el gran argumento de la victoria. Los laterales aportaron profundidad, los mediocampistas sostuvieron la intensidad y los delanteros encontraron de forma permanente espacios para atacar: el equipo funcionó como un bloque y el dominio no dependió exclusivamente de una figura.
La actuación cobró además un valor extra por el contexto en el que llegó. Boca venía de disputar un partido exigente en Brasil y afrontó el clásico con menos descanso que San Lorenzo, pero sostuvo un ritmo alto durante prácticamente todo el encuentro y la diferencia física que podía esperarse nunca apareció en el campo. El desafío ahora será trasladar esta imagen a los próximos compromisos, cuando cada punto tenga todavía más peso en los objetivos de la temporada.
