ESPECTÁCULO

Fernán Mirás relató el aneurisma que le estalló una arteria y la urgencia

 

Una experiencia límite

 
Fernán Mirás
Fernán Mirás

(BUENOS AIRES).- El actor y director Fernán Mirás sufrió un episodio de salud de extrema gravedad cuando le estalló una arteria debido a un aneurisma genético. Fernán Mirás contó la experiencia en el programa PH Podemos Hablar, de Telefe, y relató cómo atravesó la espera previa a una cirugía de urgencia, las dos semanas posteriores en terapia intensiva y las consecuencias personales que le dejó el cuadro. Su relato combinó el riesgo de la intervención con situaciones que atravesó mientras todavía estaba consciente.

La llegada al centro de salud ocurrió después de que Mirás se mantuviera consciente en todo momento, mientras llamaban a un médico, a la ambulancia y lo trasladaban de urgencia. Los profesionales le informaron que debían operarlo en solo 15 minutos, en una cirugía con alto nivel de riesgo. Frente al ingreso inminente al quirófano, les preguntó si podían operarlo en cinco minutos, impulsado por la incomodidad de no saber qué hacer durante esa breve espera.

La espera antes del quirófano también lo llevó a pensar en sus hijos, que en aquel momento tenían 10 y 15 años. Mirás decidió dejarles mensajes de WhatsApp velados, en los que expresaba su amor para que pudieran conservarlos en caso de un desenlace fatal. Disfrazó el contenido para no asustarlos y eligió una forma indirecta de transmitirles lo que sentía mientras aguardaba una operación de urgencia.

La película Casi muerta apareció en medio de la emergencia como una ironía difícil de ignorar. Mirás estaba a punto de dirigir esa producción, cuya trama gira en torno a una mujer a la que le diagnostican un mes de vida, pero su estado de salud obligó a postergar el rodaje. Natalia Oreiro, protagonista de la película, le bromeó diciéndole “trabajo de campo”. Incluso antes de la cirugía, Fernán Mirás aprovechó el tiempo para hacerles consultas técnicas a los médicos sobre detalles del personaje.

La intervención fue exitosa y el cineasta permaneció dos semanas internado en terapia intensiva. Durante ese período, bajo los efectos de la morfina, realizó llamadas y dejó audios en broma a varios allegados y colegas, entre ellos Darío Grandinetti y Griselda Siciliani. En esas comunicaciones fingía sufrir una hemiplegia, una situación de la que después no conservaría recuerdos.

Los amigos de Mirás le recordaron tiempo después aquellas bromas, porque él no se acordaba de haberlas hecho. A raíz de esa experiencia, Mirás aseguró que adquirió una conciencia profunda sobre lo efímera que es la vida. También señaló que, después de superar el cuadro, percibe la realidad de una manera mucho más luminosa.

Las únicas consecuencias que reconoce tras el aneurisma son los chistes recurrentes con sus hijos sobre lo ocurrido y su incapacidad para negarse a ir a programas de televisión cuando lo invitan. Fernán Mirás contó esta historia en PH Podemos Hablar, y el relato fue publicado el 13/9/2026.