Para el mundo entero el incidente de Franco Colapinto con Alpine y el triunfo de George Russell con Mercedes Benz tapó una difícil situación que puede tener fuertes consecuencias en un futuro a mediano plazo. Ferrari es un polvorín. El desempeño de la escudería italiana en la fecha de la Fórmula 1 dejó mas dudas que certezas y abrió un difícil panorama principalmente para el jefe de equipo de los autos rojos. El futuro de Frédéric Vasseur es incierto y en cada fecha las dudas superan a la certeza de su continuidad al mando de un barco que parece estar a la deriva y sin rumbo.
A lo largo de todo el fin de semana ninguno de los dos autos de Ferrari pudo convencer con su rendimiento. La final encontró a Leclerc en la cuarta posición mientras que Hamilton solo pudo conformarse con un sexto puesto. Un resultado con sabor a poco para una escudería que ya viene arrastrando dudas y decepciones a lo largo de toda la temporada. A esto se le suma los rumores sobre el futuro del francés jefe de equipo que pareciera estar pendiendo de un hilo. Y si eso fuera poco Hamilton realizó algunas declaraciones que no acompañan
Horner intenta sacar provecho de la situación
En Bakú muchos fueron los rumores que sobrevolaron el box de Ferrari. Si algo faltaba apareció la figura de Christian Horner que ni lerdo ni perezoso hizo saber su admiración y su estima por la casa de Maranello. Una jugada certera para el momento interno que viven en Ferrari. La escudería cuenta con una unidad de potencia deficiente para las aspiraciones del equipo italiano. El bajo rendimiento en Bakú sumado al decepcionante paso por Monza han acelerado algunos tiempos y ánimos internos y eso empieza a sentirse en torno a Vasseur.
A todos estos problemas hay que sumarla la falta de gestión en la relación entre sus pilotos que quedó expuesta después de la maniobra de Monza donde Leclerc deja sin pista a Hamilton en el inicio de la competencia haciéndole perder muchas posiciones. Justamente en Monza, la casa de Ferrari donde todo debe ser perfecto para los de Maranello, allí se mostró una fuerte interna y un débil manejo de las relaciones entre sus dos pilotos. Luego llegó Madrid y nada cambió y la decepción volvió a enmarcar el perfil de Ferrari. Y Bakú confirmó el bajo rendimiento de su unidad de potencia.
Christian Horner no puede tener pleno poder en Ferrari
Entonces con todo ese revuelo en Ferrari aparece un nombre que seduce a muchos, Christian Horner. El británico cuenta con el apoyo de su experiencia y toda esa capacidad adquirida en Red Bull para gestionar el equipo y dominar los egos de los pilotos. Christian Horner podría dominar los tiempos de Ferrari y hasta podría devolverle el protagonismo perdido hace ya varios, varios años. Pero existe un punto que no termina de convencer a John Elkann, presidente de Ferrari y es la obligación de darle pleno poder al británico para tomar las riendas del equipo. Eso no es una política del equipo italiano, eso es un duro escollo para la posible llegada de Horner.
La historia se lo demanda
En Bakú Hamilton mantuvo sus quejas sobre la gestión de neumáticos y para profundizar el problema, Charles Leclerc cometió una imprudencia al confesar que había utilizado el motor de Monza, algo que inmediatamente el monegasco se dio cuenta que no debía haber dicho. Esta claro que existe desacuerdo en la convivencia intima de Ferrari. Eso se traslada a la pista y la imagen del equipo de Maranello esta en deuda con saldo altamente negativo. Ferrari necesita urgentemente un título y la historia propia y de la F1 se lo exige.
