(BUENOS AIRES).- «Que tu alma, al brillar, sea la nube mas perfecta! Buen viaje y buen retorno! Sos libre ya». Con ese mensaje en Twitter, Déborah de Corral despidió a Gustavo Cerati tras su muerte, en septiembre de 2014, y puso de relieve algo que el músico nunca ocultó: su vida estuvo marcada por mujeres de personalidad fuerte, que lo acompañaron en lo sentimental y también en lo artístico. Del primer matrimonio en plena gloria de Soda Stereo hasta la modelo que estaba a su lado en la gira final, el repaso por sus romances es también un recorrido por la obra de Gustavo Cerati.
Los primeros amores de Cerati aparecieron antes del estrellato. Cuando era visitador médico y aspirante a publicista, se enamoró de Ana Saint Jean, a quien le compuso «Hablando de vos»: «Hablando de vos invento a cada instante melodías, así reemplazo las palabras. Yo nunca fui muy bueno en poesía, sólo estoy hablando de vos…». En 1987, en la época dorada de Soda Stereo, se casó con Belén Edwards, su primer matrimonio, una unión que duró apenas un año.
La mujer que marcó un antes en su vida fue la chilena Cecilia Amenábar. Se conocieron en 1989, cuando ella era una adolescente que modelaba para la Revista Paula y lo cruzó en una conferencia de prensa. A los pocos días, Cerati le envió por correo una carta desde Buenos Aires que después se convirtió en la canción «No necesito verte» de Soda Stereo.
La relación con Amenábar se consolidó rápido: se casaron por civil el 19 de mayo de 1993 en Santiago de Chile y el 25 de junio dieron el sí por iglesia en Los Misioneros, de Pedro de Valdivia Norte. Ese año salió «Amor amarillo», el primer disco solista de Cerati, inspirado en ella y con sus coros en varias canciones. Juntos tuvieron a Benito, nacido en noviembre de 1993, y a Lisa, que llegó en 1996. La pareja se separó en 2002, tras una década.
Al poco tiempo, Cerati comenzó a salir con Déborah de Corral, un romance que arrancó envuelto en polémica porque la modelo había sido novia de Charly Alberti, su compañero en Soda Stereo. Ella incursionó en la música y lo acompañó en las presentaciones de «Siempre es hoy», su tercer disco solista. Estuvieron juntos hasta julio de 2005, pero ella guardó siempre un buen recuerdo del músico.
Tras esa separación, en 2005 Cerati inició una relación con la vestuarista Sofía Medrano, a quien conoció durante la producción de fotos para un calendario a beneficio de la Fundación Huésped; fue su novia de más bajo perfil. Después, en 2008, llegó el romance corto e intenso con la actriz Leonora Balcarce. Tras el ACV de 2010, Balcarce se mantuvo cerca de la familia y en 2011 protagonizó una campaña de modas junto a Lilian Clark, la mamá de Gustavo, que había sido un pilar en su vida: a ella le dedicó «Té para tres» y la acompañó día y noche durante su lucha por recuperarse.
Chloe Bello, la última pareja
El verano de 2009 encontró a Gustavo Cerati enamorado de la modelo Chloe Bello, de 22 años, la pareja más resistida por su círculo íntimo y señalada como una mala influencia. La familia del cantante llegó a responsabilizarla de que Cerati consumiera Viagra y otras drogas en combinaciones farmacológicas peligrosas. Más allá de los cuestionamientos, ella lo acompañó en gran parte de la gira de «Fuerza Natural», aunque se bajó del viaje por motivos laborales antes de que el músico partiera a Caracas, donde en mayo de 2010 sufrió el ACV que lo dejó en coma. Cerati murió en septiembre de 2014 y Bello estuvo en su despedida en el cementerio de la Chacarita. Otra de sus musas, la corista y amiga Anita Álvarez de Toledo, lo despidió en Twitter: «La parte de mi alma que quedo a tu lado estos 4 años partió con vos, con orgullo viviré con esta herida, la parte que me falta está con vos».
