(BUENOS AIRES).- “No tienen forma de sostener el relato porque con los datos les estamos ganando por goleada a pesar de la suciedad de los corruptos periodistas y medios de comunicación que apuestan al fracaso permanente de la Argentina”, dijo Javier Milei, quien habló este miércoles ante el foro libertario “Vientos de Cambio”. La exposición combinó la defensa de las políticas del Gobierno nacional con críticas a la prensa y a la oposición en el marco de la “batalla cultural” que encabeza su gestión.
Javier Milei vinculó el enojo de algunos medios de comunicación con el retiro de la pauta. “Están muy enojados porque les corté la pauta… además también hay que reconocer son de izquierda, odian nuestras ideas, desean que nos vaya mal porque significa que si nos va bien ellos estuvieron equivocados toda su vida”, dijo. El mandatario sostuvo que esas empresas rechazan sus ideas y que interpretarían una mejora de su Gobierno como una prueba de que estaban equivocadas.
La batalla cultural como eje del discurso
Milei ubicó esas críticas dentro de la batalla cultural, que, según planteó, debe acompañarse con capacidad de gestión. Afirmó que también necesita “el músculo político” para ejercer el poder y que las ideas deben llegar a las elecciones y traducirse en resultados. En defensa de la filosofía liberal, ratificó que su Gobierno no va a violentar el derecho a la vida, la libertad ni la propiedad privada, y sostuvo que algunas herramientas para ejercer el poder son moralmente despreciables.
El peronismo apareció como otro destinatario de sus críticas y comparaciones. Milei dijo: “¿Ustedes se imaginan lo que estarían diciendo si estos logros en material social los hubiera hecho el peronismo? Hoy por lo menos el 50% de las calles de Argentina llevarían mi nombre, pero claro, no soy peronista”. El mandatario reconoció que la situación actual todavía es mala, pero contrapuso esa evaluación con su idea de que el proceso general del Gobierno es el mejor de la historia.
El Estado fue definido por Milei como “un vendedor de seguros”, dentro de una comparación entre dos modelos. El Presidente explicó que la propuesta de su espacio implica un escenario con riesgo, mientras que la alternativa ofrece seguridad, casa y comida, aunque la describió como una forma de esclavitud. En ese planteo, sostuvo que hubo personas que prefirieron quedarse bajo esas condiciones y que solo una de cada cinco decidió salir.
