(BUENOS AIRES).- “Una escena internacional ajena a la Argentina pero que le ha dado a la Argentina y especialmente al gobierno de mi ley la posibilidad de recuperar la iniciativa discursiva”, dijo Carlos Pagni al analizar el efecto político de los hechos externos sobre el Gobierno. Javier Milei encabezó una cadena nacional el 3 de septiembre por las Islas Malvinas y anunció proyectos para defender la soberanía, sanciones contra empresas que operen allí y una base naval en Tierra del Fuego.
Donald Trump dijo el 31 de agosto: “Yo estoy acostumbrado a revisar siempre mis posiciones”, cuando le preguntaron si Estados Unidos abandonaría su neutralidad en la disputa por Malvinas. Carlos Pagni vinculó esa respuesta con un conflicto previo: en marzo, la administración Trump pidió usar la base de Diego García para atacar a Irán y Keir Starmer negó la solicitud. Después, un cable del Pentágono sugirió que Estados Unidos podía revisar su posición sobre el archipiélago.
El proyecto Sea Lion quedó en el centro de la cadena nacional: fue descubierto por Rockhopper en 2010 en la Cuenca Malvinas Norte y su Fase 1 contempla una inversión de USD 1.800 millones, una producción estimada de 50.000 barriles diarios y extracción desde 2028. Javier Milei afirmó: “Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho, no hay discusión al respecto”. El decreto reglamentario del 3 de septiembre ordenó enviar a Cancillería información sobre incumplimientos para impulsar sanciones y el 7 de septiembre Pablo Quirno avanzó con una denuncia penal contra empresas vinculadas al proyecto.
Carlos Pagni sostuvo: “Esta este aprovechamiento de la escena por parte de Milei, le permite volver a tomar las riendas, aunque sea por un tiempo, veremos cuánto, del discurso político, de la escena política, que le viene siendo adversa”. El periodista vinculó ese cambio con la crisis de Manuel Adorni y planteó que la causa Malvinas le ofrece al oficialismo un tema transversal. También resumió su lectura sobre el poder: “El poder siempre describe la historia como un curso que siempre termina en que manda el que está mandando en ese momento. La historia siempre debe funcionar a favor del que tiene el poder”.
Santiago Caputo y la agenda nacionalista
Santiago Caputo reforzó ese encuadre con dos publicaciones en X. En una escribió: “Defender nuestra soberanía y recuperar nuestras Islas requiere ser una nación políticamente, económicamente influyente y militarmente respetable”. En otra afirmó: “La totalidad de la gente llorando son agentes de la corona británica, son espías. Márquenlos”. Pagni interpretó esas expresiones como un tono nacionalista y agresivo que no coincide con el liberalismo económico del Gobierno.
Las reasignaciones presupuestarias completaron, para Pagni, esa construcción política. El analista atribuyó a Caputo $30.000 millones adicionales para la SIDE, $219.000 millones para las Fuerzas Armadas y $119.000 millones para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). El paquete se cruza con una paradoja empresarial: Eduardo Elsztain, cercano a Milei, es accionista desde 2017 de Falklands Island Holding, controlante de Falklands Island Company, y sus negocios con la empresa que administra las islas se remontarían a 2007.
La encuesta de Trespuntozero citada por Pagni mostró que 83,5% de los consultados se considera muy o bastante nacionalista. Esa proporción alcanzó el 93,9% entre quienes votaron a Sergio Massa en 2023, el 78,7% entre votantes de Javier Milei y el 78,3% entre los de Patricia Bullrich. El 8 de septiembre se produjo la primera conversación telefónica entre Trump y el nuevo primer ministro británico Andy Burnham desde las declaraciones sobre Malvinas. El próximo paso institucional anunciado por Javier Milei es el envío del paquete de proyectos al Congreso.
