(BUENOS AIRES).- “Solo se tiran piedras a los árboles que dan fruto”, dijo José Mourinho al defender a sus principales figuras. José Mourinho busca que el Real Madrid recorte la diferencia con el Barcelona, que ganó sus cuatro primeros partidos de LaLiga y marcó 17 goles, mientras su equipo ya perdió 0-1 ante el Real Betis.
El partido del martes ante el Inter de Milán expuso la principal dificultad del Real Madrid: la falta de control en el centro del campo. Bernardo Silva, Arda y Camavinga estuvieron ausentes por suspensión, y Mourinho intentó compensarlo adelantando a Trent para colaborar con Fede en la creación, una variante que no funcionó. El equipo ganó, pero permitió 21 remates y necesitó siete atajadas de Thibaut Courtois.
Bernardo Silva, la respuesta para el mediocampo
Bernardo Silva aparece como la solución que Mourinho imagina para ordenar la zona de creación. El portugués llegó libre al Real Madrid, cumplió 32 años el 10 de agosto y eligió el club después de una llamada del entrenador, pero hasta ahora tuvo un papel menor: suma 205 minutos en cuatro partidos y fue titular en los dos primeros.
Bernardo había dejado mejores sensaciones durante la pretemporada, cuando se mostró como el organizador de un equipo todavía en formación. En los tres últimos encuentros ingresó durante poco más de media hora, mientras Mourinho le reprochó públicamente no haberse exigido lo suficiente en la preparación física. El técnico espera que el futbolista que disputó 53 partidos con el Manchester City la temporada pasada gane presencia y ritmo.
El Barcelona reforzó precisamente el sector que el Real Madrid no pudo resolver. El equipo de Hansi Flick incorporó a Rodri desde el Manchester City y gastó cerca de 174 millones de euros en el mercado de verano, con Anthony Gordon, Karim Adeyemi y Gabriel Jesus entre las llegadas. La ausencia de Rodri representa un problema para Mourinho, que cuenta con Valverde, Camavinga y Tchouaméni, jugadores de un perfil menos creativo; además, Raphinha marcó ocho goles en sus primeros cinco partidos de la temporada, incluidos seis en las primeras cuatro fechas de LaLiga.
Lamine Yamal, con 19 años, ya es uno de los líderes del plantel. Gabriel Jesus anotó ante Feyenoord en la Liga de Campeones, aunque llega después de una temporada con tres goles en la liga inglesa, ninguna asistencia y dos tantos en Europa, tras recuperarse de una grave lesión de rodilla.
El desafío de José Mourinho será llevar esa discusión al terreno táctico y reducir los espacios que el Barcelona necesita para atacar. Desde la llegada de Flick, el equipo catalán ganó tres de los últimos cuatro clásicos de LaLiga, incluido el 2-0 de la temporada pasada que prácticamente definió el título. En el enfrentamiento anterior, la presión y el marcaje individual del Real Madrid provocaron 37 pérdidas de balón del Barcelona en su propio tercio defensivo, una fórmula que el entrenador puede intentar repetir.
El primer clásico de la temporada se jugará el 25 de octubre en el estadio Camp Nou, después de una semana exigente para los dos equipos. El Barcelona enfrentará al Paris Saint-Germain el 20 de octubre y el Real Madrid jugará contra el Leipzig el 21. Mourinho puede convertir ese partido en una pelea más pareja, pero hoy el Barcelona parte como candidato: ganó LaLiga con cuatro puntos de ventaja en 2024-2025 y con ocho en 2025-2026, y busca su tercer título consecutivo, una marca que en España no se repite desde el ciclo de Pep Guardiola entre 2008 y 2011.
