(BUENOS AIRES).- “Después de los Juegos Panamericanos que pierdo el bronce, a mí me sacan la beca”, dijo la judoca rosarina Agustina De Lucía. La deportista ganó la medalla de plata en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en la categoría hasta 63 kilos, pero el podio no resolvió la situación económica que arrastra. Esta semana empezó a repartir currículums para afrontar el crédito y los gastos que quedaron después de sostener su carrera.
El viaje a una competencia internacional en Perú fue posible por la ayuda de su familia y de su pareja. Su hermano pagó los pasajes, su novio le prestó dinero y su madre preparó budines para que pudiera llevar dinero destinado a sus gastos. El apoyo permitió que De Lucía se presentara en un torneo fuera del país, pero no evitó que acumulara obligaciones para seguir compitiendo. Para el Campeonato Nacional Apertura, además, sacó un crédito porque no tenía cerca de 600.000 pesos para afrontar el costo de la competencia.
La beca deportiva se terminó después de los Juegos Panamericanos, cuando no consiguió la medalla de bronce. “Después de los Juegos Panamericanos que pierdo el bronce, a mí me sacan la beca y ahí empecé a buscar laburo”, contó De Lucía. La explicación que recibió fue que, al no obtener el bronce, dejaba de contar con el beneficio. Desde ese momento, la rosarina empezó a dar clases de judo y a buscar otras maneras de generar ingresos.
La pérdida del beneficio también complicó la preparación deportiva. De Lucía sostuvo que la nueva situación hizo más difícil conservar el nivel de entrenamiento y la calidad de vida necesarios para competir al máximo nivel. La judoca cuestionó la decisión y aseguró que tuvo un impacto importante en sus posibilidades de seguir desarrollando la carrera. Aun con ese escenario, no abandonó el judo y mantuvo su participación en el calendario de competencias.
La trayectoria internacional de De Lucía incluye campeonatos continentales, competencias de circuito internacional, Juegos Panamericanos y otros torneos. Este año también consiguió el tercer puesto en un torneo disputado en Buenos Aires. En los Juegos Suramericanos, la rosarina llegó hasta la final de los 63 kilos y perdió ante la venezolana Anriquelis Barrios. Así obtuvo la plata frente a su público y confirmó su vigencia deportiva.
Los currículums aparecieron como la siguiente obligación después del podio. Esta semana De Lucía comenzó a repartirlos con el objetivo de conseguir un trabajo que le permita afrontar el crédito y continuar con su carrera deportiva. La medalla no canceló la deuda asumida para competir en el Campeonato Nacional Apertura ni los demás gastos que debió cubrir durante el año.
El judo aportó tres medallas argentinas en la primera jornada de la disciplina en los Juegos Suramericanos. De Lucía consiguió la plata en -63 kilos, mientras que Galo Villavicencio y Joaquín Tovagliari obtuvieron bronces. El caso expone la dificultad de sostener una carrera internacional en una disciplina individual cuando los recursos no alcanzan y la familia debe cubrir viajes o gastos. El próximo paso de la rosarina será conseguir ingresos para pagar el crédito y seguir entrenándose y compitiendo.
