(BUENOS AIRES).- “Estoy en casa”, se dijo Ailuz Celeste después de conocer Traslasierra. El hijo de Julián Weich, Jerónimo “Momo” Weich, dejó Buenos Aires y se instaló con ella en Los Hornillos, Córdoba, donde ambos construyeron una casa de barro de 56 metros cuadrados en tres años y medio.
Jerónimo “Momo” Weich se ganaba la vida haciendo malabares en los semáforos antes de mudarse. La mudanza cambió por completo el estilo de vida del hijo de Julián Weich, que decidió irse de Buenos Aires para vivir rodeado de naturaleza y levantó su propia casa en el Valle de Traslasierra. Ailuz contó que eligió compartir ese proyecto porque sintió “un pulso muy grande e interno”.

Ailuz cuenta su nueva vida en Córdoba a través del canal de YouTube “Living in Paz”. En sus relatos reconoció que no tenía mucha seguridad sobre qué iba a hacer ni cómo iba a ganarse la vida. Su relato combina esa incertidumbre inicial con la decisión de avanzar, aun sin tener definido el modo de vida ni el sostén económico. También explicó que sus temores iniciales se disiparon y que “todo se acomodó”. Ailuz agregó: “Si usaba solo la parte racional, quizás no daba el paso”.
Al finalizar la secundaria, Ailuz viajó con una amiga a Traslasierra. Allí decidió que quería quedarse a vivir y se dijo: “Estoy en casa”. Después de ese viaje, relató: “Después de ese viaje volví y estaba viviendo en un pueblo y salía todos los días a caminar buscando la tierra para hacer el proyecto comunal y se veía un terreno en venta; entraba y me quedaba todo el día ahí sintiendo el lugar. Así llegué acá”.

La propiedad tiene dos plantas y fue construida por la pareja con una técnica de quincha. Ailuz Celeste la describió así: “La técnica constructiva es quincha. Las paredes están rellenas de paja aliviada principalmente, ensanchadas de 30 centímetros, con aislación en las paredes y en el techo. La casa está diseñada con bioclimatismo. Está orientada al norte para poder aprovechar el sol más que nada en invierno”.
Olivo y Buduchi son los gatos que viven con la pareja en la casa de Los Hornillos. Jerónimo Weich se dedica a la restauración de ecosistemas, la jardinería regenerativa y es brigadista forestal. Al explicar una de sus tareas, señaló que interviene sobre “especies que están fuera de su ecosistema, que fueron traídas por el humo”. También hace trabajos de jardinería, paisajismo, huertas y poda.
Ailuz trabaja en un equipo de bioconstrucción, donde realiza terminaciones, revoque y pintura. La casa fue levantada principalmente con madera, barro, paja y otros materiales naturales. Su diseño buscó aprovechar las condiciones del entorno y quedó integrado a la vida laboral que la pareja desarrolla en el Valle de Traslasierra. El trabajo de ambos quedó ligado a la vivienda y al lugar que eligieron: él atiende tareas vinculadas con los ecosistemas y ella participa en obras de bioconstrucción. La experiencia también forma parte de la nueva vida del hijo de Julián Weich en Córdoba.
