Lionel Messi se ha convertido en una leyenda del fútbol y, gracias a ello, pudo amasar una gran fortuna. En este sentido, el rosarino invierte su dinero de diferentes maneras y, una de ellas, es la compra de autos de lujo. Marcas como Ferrari, Maserati y Porsche forman parte de su garaje, aunque rara vez elige estos coches deportivos en el día a día.
Durante sus años en Barcelona y París, y actualmente en Miami, el excapitán de la Scaloneta ha sido visto manejando sedanes de alta gama o SUV. El gusto de Leo por los vehículos que combinan potencia, tecnología y un elevado nivel de confort se evidencia en su colección. Allí, aparecen modelos como el Audi RS Q8, el Cadillac Escalade, el Bentley Bentayga EWB y el Mercedes-Maybach Clase S.
Esta no parece casual, ya que el tamaño y la comodidad de estos autos se adaptan mejor a la vida familiar del futbolista. De hecho, el propio Messi contó en distintas oportunidades que disfruta llevar a sus hijos al colegio antes de ir a entrenar. Por este motivo, un SUV resulta mucho más práctico que un auto deportivo de dos plazas.
La razón por la que Lionel Messi no suele manejar sus deportivos
El perfil bajo que cultiva Lionel Messi también se refleja en los coches que elige a la hora de trasladarse. Aunque posee vehículos de altísimo valor, pocas veces se lo vio al volante de estos, puesto que suele inclinarse por modelos sobrios, espaciosos y confortables para sus actividades diarias.
De hecho, el exjugador del Barcelona salió al cruce de una noticia que aseguraba que había comprado un Ferrari 335 S Spider Scaglietti de 1957 por una suma cercana a los 32 millones de euros. «El nuevo auto que dicen que compré«, publicó en su cuenta de Instagram, con una foto en la que sostenía un autito de juguete del Rayo McQueen, personaje de la película Cars.




