La ultraderecha se impuso este domingo en las elecciones regionales de Alemania, en la región de Sajonia-Anhalt, en el Este del país. Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo alrededor del 44% de los votos y logró el mejor resultado de su historia en una elección regional, mientras la Unión Cristianodemócrata (CDU) quedó relegada a poco más del 18%. El triunfo dejó a la fuerza de ultraderecha a las puertas de la mayoría absoluta y abrió una disputa por la formación del próximo gobierno.
La victoria fue celebrada como un momento histórico por la dirigencia del partido de extrema derecha. Su colíder, Alice Weidel, calificó el resultado como “histórico” y aseguró que representa un mandato para gobernar, mientras el candidato regional Ulrich Siegmund también reclamó un cambio político. Sin embargo, el triunfo electoral no garantiza que la AfD pueda asumir el poder: la mayoría de las fuerzas tradicionales mantiene su negativa a formar una coalición con el partido, al que consideran de extrema derecha.
La CDU sufrió un duro golpe y quedó el tablero abierto
El resultado representó un fuerte retroceso para la CDU, que gobierna Sajonia-Anhalt desde 2002 y esta vez quedó muy por debajo de AfD. La fuerza conservadora obtuvo alrededor del 18,3%, mientras que La Izquierda, el SPD y Los Verdes lograron ingresar al Parlamento regional, dejando un escenario fragmentado. El desafío para los partidos tradicionales será ahora encontrar una fórmula que permita reunir una mayoría sin incluir a la AfD.

La composición parlamentaria complica todavía más el escenario. El Parlamento regional tiene 83 escaños y la mayoría absoluta requiere 42, mientras que las primeras proyecciones ubicaron a AfD cerca de los 39 representantes. La definición del BSW, la formación liderada por Sahra Wagenknecht, puede resultar decisiva para determinar qué bloques tienen posibilidades reales de formar gobierno.
AfD reclama el gobierno y crece la alarma en Berlín
Desde AfD buscaron capitalizar el resultado y presentarse como la nueva fuerza dominante de la política regional. Siegmund dejó abierta la puerta al diálogo con otros partidos, mientras Weidel sostuvo que la formación tiene un claro mandato para gobernar. El problema es que CDU, SPD, Verdes y La Izquierda volvieron a marcar durante la noche electoral que no están dispuestos a colaborar con la AfD.
El avance de la ultraderecha también genera preocupación más allá de Sajonia-Anhalt. La elección tuvo una participación superior al 80%, una señal de la fuerte movilización que provocó la disputa, y convirtió al estado del este alemán en un nuevo escenario de confrontación entre AfD y los partidos tradicionales.
El resultado representa, además, un duro golpe para el oficialismo nacional encabezado por el canciller Friedrich Merz. Con la AfD consolidada como primera fuerza regional y cada vez más cerca del poder, Alemania enfrenta ahora un escenario inédito desde la Segunda Guerra Mundial: una formación de extrema derecha con posibilidades concretas de entrar al gobierno de un estado federado.
