(BUENOS AIRES).- “Paredes es el cinco de Boca y Boca, rinda bien o mal, está mostrando cada vez más que sabe a qué quiere jugar”. Ezequiel Fernández Moores escribió esa frase. Leandro Paredes es actualmente el cinco de Boca Juniors y su presente conecta generaciones de buen fútbol.
El partido contra San Lorenzo, jugado el 20 de septiembre, dejó una medición precisa de su tarea. Fernández Moores resumió el rendimiento: “Sus números no son propios del fútbol argentino: ayer 146 toques de pelota, noventa por ciento de precisión, once quites, ganó siete de nueve duelos. Elegante (y canchero) aun en medio del diluvio.” Paredes había decidido volver a Boca apenas cuatro días después de terminado el Mundial, tras dos meses de trabajo con la selección. La falta de descanso le pasó factura: desde hace varios partidos juega condicionado, se cuida y ya no ejecuta los corners.
El contraste con los cinco históricos de Boca
Boca se caracterizó históricamente por sus cinco aguerridos y temperamentales. Antonio Ubaldo Rattín representa ese mito desde hace unos sesenta años; el colombiano Chicho Serna ocupó ese lugar en la etapa de Carlos Bianchi, y Blas Giunta quedó como símbolo de la lucha. La 12 lo expresaba en sus cantos: “Huevo, huevo, huevo, Giunta, Giunta, Giunta”.
El puesto también tuvo exponentes de buen trato de pelota. Norberto Madurga fue campeón en 1969 con el equipo dirigido por Alfredo Di Stéfano. Fernando Gago, Ever Banega y Alan Varela integran esa línea de volantes centrales de calidad. Fernando Redondo, zurdo y figura de Real Madrid, aparece como el cinco más elegante del fútbol argentino. Fernández Moores comparó a Paredes con él: “Paredes, como lo fue Redondo, es calentón y canchero”. Ese parecido incluye un riesgo: puede dejar a su equipo con uno menos.
La selección también expuso el dilema que genera la presencia de Leandro Paredes. Horas antes de la final del Mundial contra España, el cuerpo técnico le dio apenas un voto; Nico González fue titular y el volante quedó en el banco. Lionel Scaloni eligió a Nico para auxiliar a Nicolás Tagliafico en la marca de Lamine Yamal y aprovechar su velocidad de contragolpe. También pesó su media hora final ante Inglaterra, cuando reemplazó a Paredes después de una hora de lucha contra Jude Bellingham. España ya había eliminado a Francia, la favorita, con Kylian Mbappé.
En la final, Argentina defendió casi 120 minutos, generó apenas dos llegadas al área y quedó cerca de los penales. El costado temperamental de Paredes también apareció en el Mundial de Qatar: contra Países Bajos, tiró un pelotazo al banco rival y tensó un partido que Argentina parecía controlar. Después de la derrota en la final de Nueva Jersey, repartió golpes y la FIFA le impuso diez partidos de suspensión.
El otro registro apareció en los octavos contra Egipto. Con el marcador 2-2 a los 90 minutos, Paredes lanzó un pelotazo de más de cuarenta metros para Tagliafico y luego bloqueó con el pie estirado un pase en un contragolpe de tres contra uno. Esa acción evitó la eliminación argentina y mostró la otra cara de Leandro Paredes, capaz de combinar lectura, técnica y compromiso defensivo. Las inferiores de Boca suman otro puente entre generaciones: Tomás Aranda, lesionado, y Leonel Flores son las dos últimas apariciones destacadas, ambos con técnica exquisita y en la órbita de la selección pos-Messi. La admiración por Paredes también apareció fuera del país, entre decenas de brasileños durante la serie reciente de Boca contra Sao Paulo.
