(BUENOS AIRES).- El living de Marcelo Polino en su casa de Recoleta es amplio, luminoso y combina una estética clásica con un estilo moderno y minimalista. Ese equilibrio entre lo tradicional y lo contemporáneo define al espacio central de la vivienda del presentador, donde cada elemento de decoración está pensado para convivir con el resto del ambiente.
Las paredes del living son blancas y predominan los tonos neutros en toda la ambientación. Sobre esas superficies cuelga una gran cantidad de cuadros florales y abstractos, que ocupan gran parte del espacio disponible y funcionan como el eje decorativo del salón.
Las obras de arte no están solas en las paredes. El living de Polino también exhibe grandes espejos rectangulares, que en algunos casos reemplazan a los cuadros y en otros los complementan. Esa doble propuesta —pinturas y espejos de gran formato— ordena la distribución visual del ambiente y multiplica la sensación de amplitud.
Los sillones y los pisos
El mobiliario sigue la línea moderna del resto del espacio. El living cuenta con sillones de diseño actual, entre los que hay opciones en tonos neutros como el gris y la gamuza bordó, en sintonía con la paleta contenida que rige en toda la casa.
Los pisos son de madera, un material que aporta calidez al ambiente. Esa base se combina con las paredes blancas y los tonos neutros del mobiliario, generando un contraste entre lo cálido del piso y la sobriedad del resto de la decoración elegida por Marcelo Polino.
La luminosidad del ambiente no depende solo de su amplitud. El living posee amplios ventanales que potencian la entrada de luz natural durante el día, un rasgo que refuerza el perfil luminoso del espacio y acompaña la elección de colores claros en paredes y muebles.
Un salón de estética clásica y moderna
La ubicación de la casa en Recoleta, uno de los barrios tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, dialoga con el espíritu del interior: la estética clásica aparece en la elección de las obras florales y en la base de tonos suaves, mientras que el lado moderno y minimalista se expresa en los sillones de diseño, los espejos de líneas rectas y la ausencia de recargue.
El resultado es un salón que reúne en un mismo lugar todas las decisiones estéticas de la vivienda: paredes blancas cargadas de cuadros florales y abstractos, espejos rectangulares de gran tamaño, sillones modernos en gris o gamuza bordó, pisos de madera y ventanales que bañan todo en luz natural. Esa suma de elementos define el estilo del living de Marcelo Polino, a mitad de camino entre lo clásico y lo minimalista.



