(BUENOS AIRES).- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó el viernes 25 de septiembre una medida provisional que prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas por internet en todo Brasil. La decisión de Lula da Silva también alcanza a los casinos por internet y altera el esquema comercial que sostenía a buena parte del fútbol brasileño.
Las casas de apuestas se habían convertido en una de las principales fuentes de patrocinio para los clubes brasileños. Sus marcas ocupaban espacios centrales en las camisetas y en otras propiedades comerciales, por lo que la prohibición afecta ingresos que las instituciones ya habían incorporado a sus acuerdos. Flamengo y otros clubes habían advertido públicamente sobre las consecuencias económicas que podía generar una medida de este tipo. El nuevo escenario obliga a revisar contratos y buscar alternativas de patrocinio.
La medida establece que las empresas autorizadas deberán dejar de ofrecer apuestas y retirar su publicidad. Los contratos publicitarios y de patrocinio que ya estaban vigentes podrán mantenerse hasta el 5 de octubre, pero desde el 6 de octubre los sitios y aplicaciones deberán quedar fuera de funcionamiento. El Gobierno también fijó un cronograma para que los apostadores retiren sus fondos y para que las entidades financieras devuelvan los saldos restantes. La prohibición alcanza tanto a la promoción como a la operación de las plataformas.
Los datos difundidos por el Gobierno brasileño muestran el tamaño del mercado alcanzado por la decisión. Existían 85 autorizaciones para operar apuestas de cuota fija y las empresas habían pagado 2.550 millones de reales por esas concesiones. El volumen de autorizaciones y el dinero comprometido dimensionan el impacto económico de una medida que no sólo afecta a los operadores, sino también a los contratos comerciales construidos alrededor de esta actividad.
El presidente de Flamengo, Luiz Eduardo Baptista, calcula que la prohibición podría representar para el club un impacto de alrededor de 430 millones de reales, equivalentes a unos 83 millones de dólares, durante el próximo año. El dirigente advirtió que las consecuencias podrían extenderse al fútbol femenino, las divisiones inferiores y otros deportes vinculados con la institución. Su estimación plantea que el efecto de la medida podría alcanzar actividades que no forman parte del fútbol profesional.
El Gobierno de Lula da Silva justificó la prohibición por cuestiones vinculadas con el endeudamiento familiar y la salud pública. El Ministerio de Salud señaló que las apuestas por internet se convirtieron en una demanda creciente y que el trastorno asociado al juego puede generar consecuencias económicas, familiares y sociales. El Ejecutivo además envió al Congreso un proyecto que propone incorporar nuevos delitos relacionados con la explotación y la promoción de las apuestas ilegales. La iniciativa combina el cierre de las plataformas con cambios en el tratamiento penal de la actividad.
La medida provisional entra en vigencia con su publicación, aunque necesita la convalidación del Congreso brasileño dentro de un plazo máximo de 120 días para conservar su vigencia. Mientras corre ese trámite, el Gobierno anunció mecanismos para bloquear plataformas ilegales y creó un esquema de fiscalización con participación de distintos organismos estatales. Los clubes que dependen de estos ingresos deberán afrontar el nuevo escenario comercial, adaptarse a la prohibición y buscar alternativas de patrocinio. El próximo paso institucional será la decisión del Congreso sobre la continuidad de la norma.
