Marcela Kloosterboer encontró en Nordelta un lugar donde pudo combinar su vida familiar con una de las características que más la representa: el vínculo con la naturaleza. Allí comparte su hogar con Fernando Sieling y sus hijos, Juana y Otto. Lo hacen en una propiedad donde la arquitectura moderna convive con materiales nobles y diferentes decisiones orientadas al cuidado del ambiente.
La vivienda fue pensada para mantener una conexión permanente con el entorno. Los espacios amplios y abiertos permiten que el interior dialogue con el exterior, mientras que los grandes sectores vidriados favorecen el ingreso de luz natural y generan una sensación de amplitud que atraviesa buena parte de la propiedad. La piedra y la madera tienen una presencia importante en la construcción y aportan calidez a una arquitectura de líneas contemporáneas.

A estos materiales se suman diferentes recursos reciclables y una decoración despojada, donde los tonos neutros ayudan a mantener ambientes luminosos y funcionales. Pero detrás de la estética también hay decisiones concretas vinculadas con la eficiencia energética. Uno de los elementos más particulares de la casa son las ventanas de PVC, elegidas por sus características de hermeticidad y por su capacidad para colaborar con la conservación de la temperatura interior.
Marcela Kloosterboer explicó los motivos detrás de esta elección. «Los beneficios son muchos. Las ventanas de PVC son mucho más herméticas, por lo que se mantiene la temperatura tanto en invierno como en verano, lo cual ya genera un ahorro energético importante», señaló la actriz.

Este sistema permite conservar mejor el frío y el calor dentro de los ambientes y disminuir la necesidad de utilizar de manera intensiva los sistemas de calefacción y aire acondicionado. De esta manera, un elemento que puede parecer parte de la arquitectura termina cumpliendo también una función vinculada con el consumo energético.
El interior de la casa de Marcela Kloosterboer
La misma búsqueda aparece en el interior de la propiedad. Los materiales naturales, las tonalidades claras y la ausencia de una decoración excesivamente recargada generan espacios donde la funcionalidad tiene tanto peso como la estética. Uno de los ambientes que atravesó una transformación particular fue el baño principal. La remodelación incorporó tonos claros y madera, acompañados por detalles de grifería negra que aportan contraste y le dan al espacio una estética contemporánea.


