(BUENOS AIRES).- Marcelo Gallardo arrancó su ciclo al frente de la Selección de Ecuador con una novedad que marca un quiebre en su carrera: Matías Biscay, su histórico ayudante de campo, no lo acompañará en esta etapa. El Muñeco explicó la situación antes de viajar y confirmó que la decisión de su colaborador responde a motivos familiares, por lo que Biscay permanecerá en Argentina.
La ausencia no es menor. Biscay estuvo al lado de Gallardo durante prácticamente toda su trayectoria como entrenador y la relación entre ambos excedió durante años lo estrictamente futbolístico. La determinación está vinculada con cuestiones familiares y personales, una razón que lo llevó a quedarse en el país pese a la importancia del proyecto que comienza con la selección ecuatoriana.
La historia laboral entre los dos se remonta a 2011, cuando coincidieron en Nacional de Uruguay. Desde ahí, el vínculo se mantuvo intacto: siguió durante los dos ciclos del Muñeco en River y también en su paso por Al-Ittihad de Arabia Saudita. Es decir, una sociedad de más de una década que ahora se corta por primera vez.
Biscay fue mucho más que un simple ayudante. Tuvo que asumir la conducción desde el banco en varias oportunidades en las que Gallardo no pudo estar, entre ellas las finales de la Copa Libertadores 2015 y 2018. Su ausencia representa una modificación importante en una estructura de trabajo que casi no cambió desde los comienzos de Marcelo Gallardo como técnico.
Para cubrir ese lugar, Gallardo apelará a un rostro conocido: Hernán Buján. El exjugador, que ya formó parte de distintos cuerpos técnicos del entrenador, ocupará el rol que habitualmente desempeñaba Biscay. Además, Alejandro Albornoz continuará dentro de la estructura como videoanalista, de modo que el argentino conservará a otros integrantes de confianza de su equipo de trabajo.
El nuevo desafío en Ecuador
La llegada a Ecuador supone la primera experiencia de Marcelo Gallardo al mando de una selección nacional. El entrenador explicó que siempre tuvo curiosidad por asumir una responsabilidad de estas características y que la propuesta apareció en un momento en el que tenía ganas de volver a trabajar. Su contrato con la Federación Ecuatoriana de Fútbol se extenderá por cuatro años y tendrá como principales objetivos la Copa América 2028 y el Mundial 2030.
El debut del nuevo ciclo será casi inmediato: Ecuador enfrentará a Corea del Sur el 24 de septiembre y luego viajará a Japón para disputar un torneo cuadrangular, donde jugará el 1 de octubre ante el seleccionado local y cerrará su participación el 5 frente a Panamá o Nueva Zelanda. Gallardo tendrá poco tiempo para implementar sus ideas, aunque deberá conocer en profundidad un plantel que considera especialmente interesante por la cantidad de futbolistas jóvenes con presencia en Europa.
